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JAVIER MONTANO MIRANDA : “Detrás de cada caso migratorio hay una persona que necesita una oportunidad”

 01 septiembre, 2026

Por: Alvaro Julio Martínez

Personalidad Iberoamericana del Año 2026

En el marco del 29.º aniversario de la Organización de Periodistas Iberoamericanos

“Detrás de cada caso migratorio hay una persona que necesita una oportunidad”

Hay historias profesionales que se construyen a partir de títulos, cargos y años de ejercicio, y otras que se construyen, sobre todo, a partir de las vidas de las personas a las que se ha tenido la oportunidad de ayudar.

La historia de Javier Montaño Miranda, Esq., pertenece a esta segunda categoría, orgullosamente mexicano, nacido en Ciudad Obregón, Sonora, formado jurídicamente entre México y Estados Unidos, y dedicado desde hace más de dos décadas al Derecho Migratorio, Montaño Miranda ha hecho de su profesión una forma de servicio.

El próximo 24 de septiembre, en el Graham Center de Florida International University (FIU), recibirá el reconocimiento Personalidad Iberoamericana del Año 2026, en el marco del 29.º aniversario de la Organización de Periodistas Iberoamericanos.

El reconocimiento llega a un hombre que, al hablar de su profesión, rara vez comienza hablando de sí mismo. Habla de sus clientes, de los inmigrantes, de las familias, de quienes llegan a Estados Unidos buscando una oportunidad y de quienes, en determinados momentos, necesitan que alguien defienda sus derechos y les recuerde que no deben perder la esperanza.

Pero quizá la mejor manera de conocer al abogado Javier Montano Miranda sea escucharlo hablar de sus raíces.

“Soy orgullosamente mexicano”

AJM: Javier, ¿dónde nació?

Soy, orgullosamente, mexicano, soy de la tierra del gran apóstol de la libertad mexicana, don Benito Juárez, el Benemérito de las Américas. Él tiene una cita muy conocida: “Entre los hombres como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Soy del norte de México, del noroeste, de una ciudad que se llama Ciudad Obregón, Sonora, y  muy orgulloso de ser mexicano, pero creo que más orgulloso todavía de ser del norte de México.

Esa referencia a Benito Juárez no parece casual, en la vida profesional de Montaño Miranda, el Derecho aparece no solamente como una disciplina, sino como una herramienta para establecer límites, proteger derechos y buscar justicia.

Es hijo de Ignacio Montaño Martinet y María Amelia Miranda, ambos mexicanos. Es el tercero de cuatro hermanos. Su padre falleció en 1998 y su madre continúa viviendo en México.

Su orgullo por sus raíces permanece intacto.

De México a Estados Unidos: el nacimiento de una vocación

AJM: ¿Dónde realizó sus estudios?

Yo me eduqué en México, en el Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey, es uno de los principales centros académicos de México y estoy muy orgulloso de mi alma mater. Después terminé mis estudios en Temple University, en Pensilvania, Filadelfia, donde hice la maestría en Derecho Internacional.

Su formación internacional terminaría siendo determinante, pero todavía no sabía que el Derecho Migratorio sería el camino que marcaría su vida.

AJM: ¿Cómo surgió ese interés por la inmigración?

Fue por casualidad del destino, honestamente, tuve la oportunidad de hacer prácticas profesionales en el Consulado de México en Filadelfia y ahí me di cuenta de que había una gran necesidad de labor social para ese sector marginado, en mi opinión, viviendo en los Estados Unidos, una cosa llevó a la otra y algo que era totalmente foráneo y desconocido para mí resultó ser una vocación.

Javier había llegado a Estados Unidos con otra intención.

Inicialmente su intención era terminar la maestría y volver a México, pero aquella experiencia en Estados Unidos y su trabajo en el Consulado de México en Filadelfia, le cambiaron el rumbo.

AJM: ¿Que siguió a continuación?

Después de estar en Estados Unidos, en la maestría y de esa etapa de trabajo en el Consulado de México, me di cuenta de que realmente eso era algo que quería hacer. Y esa frase, “podía mostrar la diferencia” quizá resume mejor que ninguna otra su trayectoria posterior.

Veintidós años de ejercicio y una satisfacción que no se mide en dinero. Desde 2004 ejerce profesionalmente en Estados Unidos, más de dos décadas en una especialidad compleja, cambiante y, especialmente en los últimos años, marcada por profundas tensiones, pero cuando se le pregunta cuál ha sido una de sus mayores satisfacciones, no habla de prestigio ni de resultados económicos, habla de un joven.

AJM: ¿Cuál ha sido una de sus mayores satisfacciones en el ejercicio profesional?

Creo que un caso en específico, donde tuve la oportunidad de representar a un joven que había sido abusado en su país, no solamente por un familiar, sino por entidades que el gobierno no podía controlar. Era un joven que entró a Estados Unidos a una edad muy temprana, fue abandonado por su familia en su país y por su familia en Estados Unidos y, por alguna razón, acabó en las puertas de mi oficina.

Lo pudimos ayudar, aquel muchacho, a pesar de todas las adversidades imaginables, consiguió salir adelante, en estos momentos es residente de los Estados Unidos, es un joven que trabaja, que paga impuestos y que necesitaba una oportunidad.

Entonces llega una de las frases más reveladoras de toda la entrevista:

Creo que ha sido uno de los casos más satisfactorios que yo he tenido porque ayudé a una persona que literalmente, le cambiamos la vida, para un abogado migratorio, probablemente no exista mejor definición del significado de una profesión.

El inmigrante antes que el expediente

La visión de Montano Miranda sobre la inmigración parte de una premisa fundamental, detrás de cada expediente existe una persona, una familia, una historia, un proyecto de vida, un sueño, por eso observa con preocupación el ambiente migratorio actual y considera que nunca, en sus más de 20 años de práctica, había visto una administración tan agresiva hacia los inmigrantes.

Aclara que algunas decisiones pueden estar justificadas, pero considera que otras han sido, en su opinión, arbitrarias, y reclama una reevaluación de determinadas medidas, particularmente cuando afectan a comunidades que, lejos de restar, están aportando al país, entre ellas menciona especialmente a la comunidad venezolana.

Venezuela, México y la dignidad de los pueblos latinoamericanos. Para Montano Miranda, la comunidad venezolana ha hecho aportes importantes a Estados Unidos y particularmente al sur de Florida.

Nos complace observar su gran calidad humana y conocer la contribución que, desde su perspectiva, los venezolanos han hecho a la sociedad estadounidense. También destaca la relación histórica y económica entre Venezuela y Estados Unidos, incluyendo la importancia de sus recursos energéticos en momentos difíciles.

Su preocupación no termina en una nacionalidad, se extiende a los pueblos latinoamericanos en general, porque su identidad mexicana no lo encierra, lo conecta. México ocupa un lugar especial en su corazón, pero desde esa raíz también observa las dificultades de los demás pueblos de América Latina, su sentimiento es particularmente fuerte cuando habla de los mexicanos.

Cualquier tropiezo que afecte a un mexicano por pequeño que sea el incidente, lo siente profundamente, porque entiende que detrás de cada persona existe una historia de esfuerzo, sacrificio y esperanza. Es esa identificación con la gente, la que permite comprender el sentido de su compromiso.

Después de más de dos décadas de práctica, Montano Miranda reconoce que nunca había visto un escenario migratorio tan complejo como el actual, a su juicio, algunas decisiones de la administración pueden estar justificadas, pero considera que otras han sido, en su opinión, arbitrarias y espera que determinadas políticas sean reevaluadas.

Sin embargo, su mensaje para quienes hoy viven momentos de angustia es sorprendentemente optimista, una palabra resume su consejo: Paciencia. “Lo que estamos viviendo en este momento, en mi opinión, es insostenible”, afirma, y utiliza una palabra particularmente gráfica para describir el mundo migratorio: “Mercurial”. Constantemente cambiante, nada es constante en el mundo migratorio, ahora, como las cosas se ven mal, de un momento para otro se pueden ver espectacularmente bien, esto está cambiando constantemente.

Por eso, a quienes hoy atraviesan momentos de incertidumbre les dice: Paciencia, porque estoy seguro de que esto va a cambiar para mejor, y recuerda aquella vieja reflexión atribuida a Jean-Jacques Rousseau: “La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce”.

Es quizá el mensaje más importante que quiere transmitir a quienes viven con angustia su situación migratoria, no permitir que el momento presente destruya la esperanza.

México y el respeto a la soberanía: Cuando habla de México, Javier Montano Miranda lo hace con el afecto de quien nunca ha dejado de sentirse parte de su país de origen, reconoce la gravedad del narcotráfico y admite que es una realidad que México y el mundo conocen, pero también insiste en que existe un principio que debe ser respetado, la soberanía.

A su juicio, cualquier intención de entrar al territorio mexicano para detener personas y llevarlas a Estados Unidos para ser juzgadas plantea un problema fundamental de respeto a la soberanía nacional.

Su posición vuelve a encontrar un punto de contacto con aquella frase de Benito Juárez que mencionó al principio de la entrevista, El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz.

Para un abogado formado en Derecho Internacional, no se trata solamente de una frase histórica, es también una manera de entender las relaciones entre las naciones.

La familia detrás del abogado, toda trayectoria tiene personas detrás, cuando se le pregunta a quién debe agradecer el camino recorrido, Javier Montano Miranda responde sin vacilar: a mi familia, mis padres siempre me apoyaron, son personas claves en mi desarrollo profesional, pero también, sobre todo, personal, y menciona a su esposa y a su hija, que está próxima a cumplir 17 años, han sido factores imprescindibles para levantarme todos los días a continuar la lucha.

La palabra “lucha” vuelve a aparecer, pero en su caso no parece referirse únicamente a la batalla jurídica, es la lucha cotidiana por hacer bien una profesión, por ayudar a una persona, por sostener una familia y por permanecer fiel a las convicciones que lo llevaron a escoger el Derecho.

Una profesión, una identidad y un compromiso

Javier Montano Miranda es hoy ciudadano estadounidense, pero cuando habla de México lo hace desde un sentimiento que no necesita documentos para existir, es mexicano, es latinoamericano, y es también parte de esa compleja historia de personas que han cruzado fronteras para estudiar, trabajar, progresar y aportar.