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Alexander Alfano: Una trayectoria de éxito al servicio de nobles causas

 28 agosto, 2026

Por: Alvaro Julio Martínez

Abogado, educador, autor y hombre de profundas convicciones, su recorrido profesional ha estado marcado por el conocimiento, la defensa de la comunidad inmigrante, la libertad, la enseñanza y la búsqueda permanente de nuevas fronteras.

Hijo de una cubana y un argentino exiliados, al abogado internacional autor y educador que hoy estudia la inteligencia artificial, blockchain y los nuevos desafíos del mundo contemporáneo

Hay historias profesionales que pueden resumirse en un currículum, la de Alexander Alfano no, su trayectoria comenzó en Chicago, en el seno de una familia marcada por dos historias de inmigración y exilio, su madre nacida en cuba, había abandonado la isla tras la revolución; su padre, argentino, llegó a Estados Unidos vinculado a una experiencia académica, de aquella familia, formada bajo una profunda tradición intelectual, nació un niño que crecería sintiéndose plenamente norteamericano, pero que nunca renunciaría a sus raíces latinoamericanas.

“Soy primera generación norteamericano; sin embargo, me considero hispano”, explica Alfano, esa frase permite entender buena parte de su recorrido. En su historia personal conviven Estados Unidos y América Latina, la formación católica y el estudio bíblico, el Derecho y la docencia, la inmigración y los negocios, los libros y la música, la tradición y las nuevas tecnologías.

El resultado es una personalidad profesional difícil de encasillar, quizás ahí reside precisamente el interés de su historia, de Chicago a Miami, la influencia de una familia de inmigrantes, Alfano nació en Chicago de padres hispanos. Su formación adolescente estuvo marcada por la educación católica y, particularmente, por Belén, institución de tradición jesuita nacida en La Habana.

La experiencia de Belén no fue solamente académica, para Alfano representó también una manera de preservar el idioma español y mantener viva una identidad cultural, el Derecho llegó casi por casualidad, a los 19 años todavía no tenía definida una vocación profesional, fue entonces cuando la influencia de su padre resultó decisiva, mi padre me impulsó al Derecho”, recuerda.

Una beca parcial le permitió estudiar en St. Thomas Law School, en Miami, en 1993 obtuvo su título de abogado y ese mismo año ingresó al Colegio de Abogados de Florida, había comenzado una carrera que, más de tres décadas después, lo llevaría a ejercer y representar clientes en distintas jurisdicciones estadounidenses.

El abogado de las múltiples fronteras. La especialización llegó progresivamente, en el año 2000 concluyó un Master of Science in Taxation en Florida International University, el interés por los asuntos fiscales se incorporó así a una formación jurídica que posteriormente se ampliaría hacia otras áreas, florida fue el punto de partida, pero no el destino final.

Alfano acumuló admisiones profesionales en Nueva York, Washington D.C. y Texas, cada jurisdicción, explica, tenía para él una importancia diferente.

Nueva York por su dimensión económica y financiera. Washington por ser el centro político y jurídico de Estados Unidos. Texas por su extraordinario peso económico, particularmente en sectores como la energía y la petroquímica.

En Texas tuvo la oportunidad de trabajar en asuntos relacionados con contratación, producción y transporte vinculados al sector energético. “Soy abogado petroquímico; no soy ingeniero petroquímico”, dice con una mezcla de humor y precisión, la frase resume una característica de su carrera, aproximarse a industrias complejas desde la perspectiva jurídica y aprender continuamente sobre los sectores que asesora.

Inmigración: donde comenzó todo

Pero antes de convertirse en un abogado multidisciplinario, Alfano encontró su primera gran especialización en el Derecho migratorio, fue en la década de los noventa, en un Miami que recibía diariamente a miles de personas procedentes de América Latina.

Permisos de trabajo, asilo, residencia permanente, ciudadanía, permisos de viaje, TPS, NACARA y visas de trabajo e inversión formaron parte de aquella primera etapa, entre 1997 y 2001 amplió incluso su actividad hacia otros países latinoamericanos, atendiendo asuntos relacionados con visas laborales, inversiones y residencias basadas en empleo.

La inmigración no fue para él una materia abstracta, formaba parte de su propia historia familiar, hijo de inmigrantes, nieto de historias de exilio y primera generación norteamericana, conocía desde dentro la importancia que para una familia puede tener un documento migratorio.

Quizás por eso, décadas después, continúa observando con particular atención la situación de los inmigrantes en Estados Unidos. Su posición política puede ser conservadora, pero su mirada sobre la inmigración está marcada también por una experiencia personal, la de haber crecido en una familia construida a partir de la migración.

De la burbuja inmobiliaria a la crisis financiera, a trayectoria profesional del abogado Alfano, tampoco permaneció confinada al Derecho migratorio, durante los años de expansión inmobiliaria de comienzos del siglo XXI se incorporó al mundo de los bienes raíces y participó en operaciones de cierre, documentación y fiscalización de transacciones inmobiliarias.

Después llegó la crisis, el período comprendido entre 2008 y 2014 representó el reverso de aquella expansión, ejecuciones hipotecarias, propiedades en foreclosure y familias enfrentadas a una de las mayores crisis económicas de la historia reciente de Estados Unidos.

Para un abogado, fueron años de aprendizaje, para Alfano, también fueron años que reforzaron una convicción, ningún mercado permanece eternamente en expansión y ninguna trayectoria profesional está exenta de dificultades.

Después de más de 35 años de trayectoria profesional, Alfano no se presenta como alguien que ha llegado a la meta, todo lo contrario, habla de períodos de insolvencia económica, de subempleo, de oportunidades que nunca llegaron, de comienzos fallidos y de errores, y habla, sobre todo, de perseverancia.

Para los abogados jóvenes tiene un consejo que nace de su propia experiencia, persistir, la oportunidad, explica, puede tardar años en aparecer, lo importante es estar preparado cuando llegue, esa filosofía parece haberlo acompañado toda su vida.

El abogado que se convirtió en educador. Hace aproximadamente quince años Alfano decidió llevar buena parte de su experiencia a la enseñanza, así nació el Paralegal Institute of the Americas, una iniciativa orientada a la formación de profesionales y personas interesadas en comprender el sistema jurídico, particularmente el Derecho migratorio.

La propuesta fue creciendo hasta convertirse en una plataforma educativa con cursos, talleres y materiales especializados, la demanda fue una de las razones de ese crecimiento.

Abogados, paralegales, preparadores, contratistas independientes, organizaciones sin fines de lucro y los propios inmigrantes interesados en comprender mejor sus procesos forman parte del público al que se dirige esta actividad.

La enseñanza terminó convirtiéndose en otra de sus grandes vocaciones, y de la enseñanza surgieron los libros, quince libros y una nueva etapa editorial. En los últimos años, Alfano ha desarrollado una intensa actividad como autor, su producción incluye obras jurídicas y textos relacionados con inmigración, visas, residencias basadas en empleo, perdones e inadmisibilidad, así como análisis sobre fraude financiero y esquemas de inversión.

Pero el proyecto va más allá de publicar sus propios libros, actualmente trabaja en el desarrollo de Veritas Lex Publishing, con la aspiración de convertirla en una plataforma editorial capaz de reunir autores, editores y traductores.

Su objetivo declarado no es publicar únicamente una docena de títulos, es construir una familia editorial, una plataforma en la que otros autores puedan encontrar espacio para desarrollar y publicar sus investigaciones.

El encuentro con la inteligencia artificial

En este punto aparece uno de los capítulos más contemporáneos de la trayectoria de Alexander Alfano, la inteligencia artificial. ChatGPT, Gemini, Grok, Perplexity y los grandes modelos de lenguaje forman parte de un fenómeno que, a su juicio, apenas comienza.

Alfano ha dedicado parte de su actividad intelectual a estudiar sus implicaciones y convirtió esa preocupación en una obra, y existe aquí un detalle particularmente significativo para quien escribe estas líneas.

El autor tuvo la generosidad de invitarme a escribir el prólogo de su libro sobre inteligencia artificial. Acepté aquel honor entendiendo que no se trataba simplemente de presentar una obra.

Era acompañar intelectualmente a un jurista que había decidido entrar en uno de los grandes debates de nuestro tiempo: qué ocurrirá cuando la inteligencia artificial transforme definitivamente la forma en que trabajamos, comunicamos, investigamos y producimos conocimiento.

Para un periodista, ese encuentro tiene un significado especial, la palabra escrita, el periodismo, el Derecho y la tecnología están convergiendo, Alfano ha decidido situarse precisamente en esa intersección.

Blockchain, criptomonedas y las nuevas fronteras jurídicas, su curiosidad intelectual tampoco termina en la inteligencia artificial. Blockchain, criptomonedas, monedas digitales, centros de datos y energía forman parte de sus actuales áreas de estudio e interés profesional.

Su aproximación al mundo cripto no es ingenua, reconoce tanto su potencial como los riesgos asociados a una tecnología que puede ser utilizada para actividades ilícitas, pero considera que blockchain y las criptomonedas representan una transformación tecnológica que, independientemente de sus ciclos de valorización, difícilmente desaparecerá.

Su comparación con Internet en los años noventa resulta reveladora, no se trata solamente de apostar por una moneda, se trata de comprender una tecnología, y para un abogado, comprenderla, significa prepararse para las nuevas transacciones, los nuevos conflictos y las nuevas responsabilidades jurídicas que surgirán alrededor de ella.

La fe como otra dimensión de su vida. Existe, sin embargo, una dimensión de Alfano, que no puede entenderse desde el currículum jurídico, la fe. Formado originalmente en la tradición católica, posteriormente profundizó sus estudios bíblicos y teológicos.

Su interés por la historia de la Iglesia, el Antiguo Testamento, la Biblia y las diferencias doctrinales entre las distintas tradiciones cristianas forma parte de una búsqueda intelectual que comenzó cuando era muy joven, la religión también se relacionó con su trabajo sobre libertad religiosa y libertad de expresión.

Durante aproximadamente una década ha desarrollado un programa radiofónico dedicado a la libertad religiosa desde una perspectiva jurídica, es un campo en el que confluyen tres de sus grandes intereses, la Constitución, el Derecho y la Fe. Conservador, pero sin renunciar al beneficio de la duda, Alfano no oculta sus posiciones personales.

Se define como conservador y defensor de la tradición, la familia, la vida, la paz y la libertad religiosa, pero hace una distinción que considera esencial. No quiere que sus convicciones lo conviertan en una persona radical, extrema, racista, clasista o incapaz de escuchar al otro, quiere, dice, ser fiel a su fe. Humilde, sensato, misericordioso, y ahí aparece una tensión interesante entre el abogado y el creyente, esa tensión no parece haber desaparecido, forma parte de su propia búsqueda.

La música y el hombre detrás de los títulos, hay todavía otro Alfano, el músico, la guitarra y el piano lo acompañan desde la infancia, una formación en guitarra clásica comenzó siendo muy pequeño y continúa hasta el presente, ha compuesto y producido numerosas obras musicales, aunque nunca hizo de esa actividad su principal fuente comercial, tal vez, porque para él la música pertenece a otro territorio, al territorio de lo personal.

El abogado escribe contratos, el autor escribe libros, el profesor escribe materiales académicos, pero el músico escribe para sí mismo.

Un reconocimiento que llega desde París, el 16 de octubre de 2025, en el auditorio de la Universidad de la Sorbona, en París, Alexander Alfano recibió el reconocimiento otorgado por la Organización de Periodistas Iberoamericanos, como Personalidad Iberoamericana del Año, el escenario no podía ser más apropiado, el Auditorio de la Universidad de la Sorbona, representa siglos de pensamiento, cultura, investigación y transmisión del conocimiento, el homenaje llegaba a un profesional cuya trayectoria ha estado precisamente marcada por la búsqueda permanente del conocimiento.

Para Alfano, el galardón fue motivo de orgullo y gratitud, pero también lo interpretó como una puerta hacia nuevas posibilidades, más proyectos, más libros, más encuentros, más colaboración, no como el final de una carrera, como el comienzo de otra etapa. Cuando se le pregunta qué le falta por hacer, su respuesta sorprende por su sencillez, me falta mucho por vivir, dice, con el favor de Dios.