Uruguay celebra su ‘Semana Criolla’, una oda a la tradición gaucha

26 de marzo de 2016
Uruguay celebra su ‘Semana Criolla’, una oda a la tradición gaucha

Montevideo, 26 mar (EFE).- Potros salvajes que rehuyen ser montados por auténticos jinetes gauchos llegados del interior de Uruguay y ataviados con sombrero, faja, botas y todo tipo de indumentaria vaquera protagonizan por estos días la Semana Criolla de Montevideo.

En un ambiente que bien podría parecer el Viejo Oeste norteamericano -la cultura gaucha es anterior- en este festejo también predomina la carne, aunque hoy, Viernes Santo y pese a que Uruguay es considerado el país más laico de la región, el pollo sustituyó a la carne roja en el menú de los jinetes gauchos.

Ese ambiente tradicional de las caballerizas de la Rural del Prado, el recinto donde se desarrolla la mayor parte de las actividades de la Semana Criolla en la capital uruguaya, no es el mismo que se da en el resto del lugar, donde el asado, los ‘choripanes’ y las morcillas saciaron el apetito de miles de asistentes.

La actividad principal de cada jornada de la Semana Criolla son las “jineteadas”, un espectáculo similar al de los rodeos pero con particularidades de la tradición gaucha.

“Consiste en que el jinete sube a un potro que no está domado y tiene que tratar de resistir (…) ocho segundos encima del caballo y dar el mejor espectáculo”, explicó a Efe Ana Escoto, quien acudió a la cita desde Tacuarembó -centro de Uruguay- para participar en las primeras jineteadas de los festejos junto a la “tropilla” que componen varios miembros de su familia.

“Hay gente que está en contra de las jineteadas por el maltrato animal. Eso me parece ilógico, porque el caballo criollo (…) tiene un estado como ninguno, lo cuidan… son ocho segundos que está en la jineteada y después, durante el resto del año, está libre en el campo con la manada”, asegura.

Al igual que Escoto, que este año es la primera vez que acude a Montevideo, muchos de los participantes en la actividad principal de la Semana Criolla aprovechan estas fechas para acercarse a la “gran ciudad”, la capital del país, en la que vive casi la mitad de los 3,4 millones de habitantes de Uruguay.

“Es una vida de locos, reagitada. Allá es mucho más tranquilo, hay paz, tranquilidad…”, confiesa Escoto al comparar la vida entre Montevideo y Tacuarembó, el mismo departamento (provincia) donde nació Mario Benedetti (1920-2009) y donde la cultura gaucha está muy arraigada.

En una jornada como la de hoy, que se verá culminada con el regreso de Luis Suárez a la selección uruguaya para jugar contra Brasil tras cumplir la sanción que lo alejó casi dos años de la Celeste -puede decirse que el fútbol es otra de las grandes tradiciones del país-, también hay otros atractivos.

La “guasquería”, es decir, trabajos artesanales con cuero fresco o crudo, las tallas de madera y los productos agrícolas artesanales son otros de los incentivos de estas jornadas que cada año coinciden con la celebración de la Semana Santa, que en Uruguay se denomina oficialmente Semana del Turismo.

Asimismo, también están los ‘payadores’, que improvisan rimas inspiradas en “el caballo, el jinete” o en cualquier aspecto relacionado con la cultura gaucha y que suelen acompañar sus rimas al son de una guitarra.

Según señaló a Efe Mario Adrián Pérez, un ‘recitador campero’ llegado desde Buenos Aires, esta tradición une, al igual que muchas otras cosas, ambas orillas del Río de la Plata.

“Los jinetes tienen similitudes en las actividades. Acá hay una monta especial que se llama basto uruguayo, que es muy similar a la nuestra (la argentina, en este caso) pero la diferencia es que nosotros usamos el rebenque -un látigo de cuero- y ellos (los uruguayos) usan un poncho para asustar al animal”, señaló Pérez.

La jornada de este viernes de la Semana Criolla se desarrolló en un ambiente muy familiar, con una poblada presencia de público en las gradas para presenciar las jineteadas y con miles de personas rondando los puestos de ropa, comida y de todo tipo de objetos instalados en las calles de la Rural del Prado.