Una bomba casera hizo temblar Nueva York

19 de septiembre de 2016
Una bomba casera hizo temblar Nueva York

Nueva York volvió a experimentar el miedo que produce un estallido, tras el suceso de este fin de semana que dejó 29 heridos en la localidad de Chelsea, y que hizo aflorar los recuerdos de una ciudad que hace apenas unos días conmemoraba el 15 aniversario de los devastadores atentados del 11 de septiembre de 2001.

El incidente, catalogado como un acto terrorista pero que no pareciera estar vinculado al terrorismo internacional, según confirmaron las autoridades locales, tiene lugar el fin de semana previo a la cumbre sobre los refugiados y la Asamblea General de las Naciones Unidas que reunirá en la Gran Manzana a decenas de mandatarios, otra razón que alimenta el temor.

El artefacto explosivo de gran potencia que causó estragos en la calle 23 entre la Sexta y la Séptima avenida, justo en el corazón de Manhattan, era de fabricación casera y estaba dentro de un contenedor de basura. Los heridos fueron producto de las esquirlas que impactaron en las personas que se encontraban en la zona disfrutando la noche del sábado.

La detonación, que se produjo más o menos a las 8:30 pm, le complicó al comisario Jimmy O´Neill su primer día de trabajo como jefe de la policía de Nueva York, tras el retiro de su predecesor, William Bratton. En su primera declaración señaló que lo sucedido era sin duda “un acto intencionado”, enfatizando que enfilarían todos los recursos en el objetivo de “determinar la causa de la explosión y el motivo”.

¿Ataque terrorista?

Tanto el alcalde Bill de Blasio, como el gobernador Andrew Cuomo, coinciden en señalar que lo sucedido no está relacionado con el terrorismo internacional, una de las más grandes preocupaciones de los neoyorquinos: ser nuevamente víctimas de un ataque.

Cuomo cree que la responsabilidad podría ser de “un lobo solitario”, aunque enfatizó que todavía es pronto para saberlo. Lo que sí aseguró fue que “una bomba que explota en Nueva York es obviamente un acto de terrorismo”, aunque descartó cualquier vínculo con una organización internacional.

El alcalde Bill de Blasio, por su parte, calificó el ataque como un “incidente muy grave” y se refirió a los primeros resultados de las investigaciones. “No hay evidencia en este punto de una conexión terrorista (…) pero creemos que fue un acto intencionado”. A su juicio no hay “una amenaza creíble y específica” en Nueva York.

El mansaje de Blasio tras lo sucedido, fue claro: “Sea cual sea la causa, los neoyorquinos no se dejarán amedrentar”.

Un segundo artefacto

Cuando aún nadie se recuperaba del impacto, la policía encontró a una cuantas calles un objeto sospechoso. De inmediato se activó un operativo de seguridad, tras el cual se confirmó que se trataba de una olla a presión con cables que, al parecer, tenía un teléfono móvil pegado con cinta plástica.

El dispositivo encontrado entre las calles 27 y la Séptima Avenida, en el centro de Manhattan, era en apariencia bastante similar al que estalló durante el Maratón de Boston, en abril de 2014, un suceso que dejó tres personas muertas y más de 250 heridos.

Los restos del primer artefacto explosivo, y el que se encontró posteriormente, fueron enviados al centro del FBI en Quantico, Virginia, para ser analizados. En este mismo lugar se estudiarán los restos de la bomba que explotó, sin mayores consecuencias, este mismo sábado en un parque de Nueva Jersey, poco antes de que se iniciara una carrera benéfica a favor de soldados y marines en la que se estimaba una participación de 5.000 personas.

Al respecto, la información que se maneja, confirmada por el gobernador Cuomo es que si bien las bombas de Nueva York tienen similares características, la de Nueva Jersey es “diferente”.

Tras la amarga experiencia de este fin de semana, todos los heridos han sido dados de alta, y aunque los daños materiales causados por la explosión son considerables, afortunadamente no se perdió ninguna vida.

Las autoridades han reiterado que encontrarán a los responsables y los llevarán ante la justicia. La seguridad en Nueva York ha sido reforzada como medida de precaución.

Fuente: Diario  Las Américas