Un Mundial de Escritura como catarsis literaria ante el coronavirus

31 de marzo de 2020
Un Mundial de Escritura como catarsis literaria ante el coronavirus

Pablo Ramón Ochoa
Buenos Aires, 31 mar (EFE).- “En esta etapa en que la comunicación física se vio restringida, también se vuelve a la palabra”. Lo dice el escritor argentino Santiago Llach, organizador de un “Mundial de Escritura” en tiempos de coronavirus al que se apuntaron cerca de 2.800 personas de todo el mundo.
Aunque la convocatoria se originó en Argentina, los participantes envían un texto diario durante 14 días, una auténtica carrera de tecleo de resistencia, desde países como la propia Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, México, Estados Unidos, España e incluso Brasil, en portugués.
El resultado es una catarsis colectiva en la cuarentena obligatoria que deben afrontar en la mayoría de esos lugares, una circunstancia imprevista en las vidas de todos.
LIDIANDO CON LA ANGUSTIA DE LA CUARENTENA
“Muchísima gente agradece tener esto para poder lidiar con la angustia de la cuarentena, con este cambio radical en nuestras vidas”, reflexiona en conversación con Efe Llach, quien organiza talleres de escritura en Argentina.
De esos talleres nació precisamente el torneo hace años, pero esta es la primera vez que Llach decide convertirlo en lo que en tenis o golf se conocería como un ‘abierto’.
“Jugaban 200 personas, se originó hace siete u ocho años (…). Surgió en realidad a partir de alguien que leyó que si hacías algo 60 veces durante todos los días, se convertía en un hábito”, relata.
Y así comenzaron, con una maratón de 60 días en la que muchos de los escritores quedaron atrás, motivo por el cual la competición pasó a ser por equipos, el formato que propusieron para todo el mundo en plena pandemia por el coronavirus.
“El ‘timing’ cayó justo, el coronavirus ya estaba sobrevolando y viniendo hacia estas tierras (…). La inscripción venció el día en que se declaró la cuarentena (en Argentina el pasado 20 de marzo)”, comenta.
Llegó la viralidad del anuncio en redes sociales y también el aluvión de inscripciones desde varios continentes.
2.200 SIGUEN EN COMPETICIÓN TRAS UNA SEMANA
“Esta primera edición es un experimento pero confiamos en que cuando esto pase podamos seguir haciendo nuevas ediciones y mejoradas”, asegura Llach, quien bromea con que si no se alcanza para un mundial, al menos sí lo hará para un “campeonato hispanoamericano”.
El equipo vencedor obtendrá una suscripción durante tres meses a Pez Banana, el club del libro que Llach acaba de lanzar con la editora Florencia Ure.
De los 2.800 inscritos, después de la primera semana de competición quedan en carrera cerca de 2.200, distribuidos en grupos de entre ocho y doce personas.
LO AUTOBIOGRÁFICO COMO MÉTODO EN EL CONFINAMIENTO
La mecánica consiste en que cada miembro escriba un relato de al menos 3.000 caracteres -el tema es libre, aunque la organización da tres sugerencias cada día- y el objetivo es que ninguno falle durante dos semanas.
La puntuación se consigue en parte por la efectividad: es decir, si un miembro del equipo deja de escribir, perjudica a la puntuación global del grupo.
La otra parte de los puntos se obtiene en la fase final, donde cada grupo deberá elegir su mejor texto, el que lo representará entre los más destacados del resto, con un jurado compuesto por lectores expertos y escritores convocados por Llach.
Al final, un grupo aún más reducido de tres escritores elegirá el más bueno entre diez de los textos.
“O sea, la cantidad más la calidad dará al texto ganador”, indica Llach, quien considera que “inevitablemente” la cantidad lleva a la calidad a la hora de escribir. Y, en épocas de encierro, si algo sobra a muchos es tiempo para ello.
“Sabemos que muchas veces la humanidad ha resuelto sus cuestiones más psicológicas a través de la palabra, me parece que esto apunta un poquito a eso (…). Siempre he insistido bastante con lo autobiográfico como método”, sostiene el organizador. EFE
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