Temer impulsa reforma de ley para prever impacto económico

1 de mayo de 2017
Temer impulsa reforma de ley para prever impacto económico

Michel Temer, quien asumió la presidencia de Brasil, luego de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, se ha enfocado durante su gestión, en modificar políticas de inclusión social para hacer frente a los posibles impactos negativos de la crisis  de hace nueve años.

Buscando sanear las cuentas públicas para subsanar el déficit de la Seguridad Social, el presidente pretende que una de las primeras leyes a reformar sea la de los pensionados, modificando a 62 años la edad mínima para mujeres y 65 para hombres, y teniendo más 25 años de contribución, para recibir dicho beneficio.

La diferencia entre la edad de jubilación de hombres y mujeres no es la única modificación que podría sufrir el texto de la reforma del sistema de pensiones, que ya comenzó a tramitarse en el Congreso.

Hoy en día, en el sistema general de pensiones, los brasileños pueden jubilarse con todos los beneficios a través de dos caminos: por edad (hombres con 65 años y mujeres con 60) o por tiempo de contribución. En esta segunda alternativa se aplica desde 2015 la fórmula 85/95 que exige que la suma de esos dos elementos llegue a 85 puntos para las mujeres y a 95 para los hombres, con un mínimo de 30 y 35 años de contribución respectivamente.

En Brasil, el sistema general de pensiones para trabajadores tanto del sector privado como público es distributivo y reposa en los aportes de los trabajadores activos.
“Hay una cantidad de economistas de diferentes corrientes que defienden que el sistema de pensiones desbordará la economía y el Gobierno no tendrá como pagar ni a los jubilados actualmente, ni a los que se jubilaran en el futuro”, comenta el periodista de política del diario O Estado de Sao Paulo, Felipe Corazza.

Sin embargo, el impacto favorable que promete el Estado es que el sistema de pensiones poco a poco se torne sostenible para la economía, pero Corazza difiere de ese planteamiento, y asegura que los jóvenes que pagan serán más que los jubilados que reciben el beneficio.

Para las grandes sindicales de Brasil, la implementación de la ley supondrá una pérdida de los derechos laborales ya que les sería casi imposible jubilarse debido a la informalidad e inestabilidad de sus empleos.

Beneficios socioeconómicos

Márcio Olímpio, analista político brasileño, asegura que la ley de pensiones y la ley laboral “está vinculada a medidas de control de gastos del sector público y son medidas de ajuste macroeconómico ya conocidas en casos como España o Portugal después de 2008”.

A largo plazo, en el ámbito económico, las medidas pueden ayudar “al Gobierno Central a reequilibrar cuentas públicas y disminuir el peso de los gastos corrientes en el presupuesto federal. A corto y medio plazo, dan una señal a los  agentes económicos e inversionistas de que el país pretende, hoy, seguir una ruta de tendencia más liberalizante”, reseñó Olímpio.

La consolidación de tal tendencia dependerá, naturalmente, de los movimientos políticos de los próximos años, especialmente tras las elecciones presidenciales de 2018.

En cuanto a sus impactos sociales, hay que tener en cuenta que en Brasil, desde hace 2 años, pasa por su mayor recesión económica en décadas.

“En estos casos, a corto plazo, medidas de ajuste macroeconómico muy raramente son sentidas positivamente en la economía real. Aún tendremos una fase adicional de percepciones negativas en el humor económico de las familias, aunque la economía brasileña pase a dar señales tímidas de recuperación en los próximos meses. Una agenda de carácter más liberal podría ser mejor evaluada por la población, por ejemplo, si efectivamente ayudara (y así fuera percibida) en la recuperación de la renta y del empleo a medio y largo plazo”, afirma el especialista.

De Rousseff, a Temer

Hay distintas maneras y métodos para comparar gobiernos que se sustituyen.

Catologarlos como un gobierno “correcto” o “errado” son demasiado subjetivos y pueden llevarnos a análisis equivocados. Sin embargo, los Gobiernos Rousseff y Temer poseen elementos de alejamiento y acercamiento notables en distintos sectores.

“Desde el punto de vista económico, hay una clara intención reformadora, de cariz liberalizante, en el Gobierno Temer. Existe en el actual Gobierno una idea de necesidad de disminución del tamaño del Estado, de reducción de su papel de intervención en el dominio económico y un discurso más fuerte cuanto al mayor control de los gastos públicos. En estos hay fuerte distinción ante el Gobierno Rousseff”, explica el analista político Márcio Olímpio.

En la esfera de las relaciones internacionales, también se ve notables distinciones. En el Gobierno de Rousseff, tuvo un alineamiento político (más o menos discreto) a gobiernos de la izquierda en América Latina. Así como también había mayor interés en el acercamiento a las llamadas “potencias emergentes”.

Por tanto Temer, tuvo un alejamiento de esta “doctrina” en beneficio de una agenda comercial con su mirada hacia el exterior.

“La calidad de la relación entre ambos con el Poder Legislativo es de distinción enorme, ella tuvo dificultades en comprender y de relacionar políticamente con los líderes del Congreso, era conocida como inflexible, dura y refractaria a la negociación. Las razones de su caída están, en buena parte, vinculadas e este su rasgo de personalidad”, comenta el analista.

Vemos a Temer, como un conocedor del Parlamento, buen negociador y con habilidad que le ayuda a avanzar en las reformas de leyes.