Taxistas panameños insisten en irregularidad de Uber con una caravana

30 de marzo de 2016
Taxistas panameños insisten en irregularidad de Uber con una caravana

Panamá, 30 mar (EFE).- Una treintena de taxistas hicieron una caravana en el paseo marítimo de Ciudad de Panamá para reclamar al Gobierno que saque del mercado al servicio de transporte privado Uber, que este mismo martes defendió la libertad de los usuarios para elegir cómo moverse.

Los taxistas panameños, que califican a Uber como “competencia desleal”, aseguran que ellos deben reunir un abanico de documentos y requisitos de los que carecen los conductores de Uber, porque su actividad, centralizada en una aplicación móvil, no está regulada.

“Los carros de nosotros están asegurados, los pasajeros. Ellos no tienen eso, ni certificado de operación ni licencia profesional. No sé cómo están trabajando y el Gobierno no les dice nada. Quieren echar a los pobres (…)”, dijo uno de los manifestantes al canal local TVN.

Los taxistas, que solo pueden ser panameños según la legislación, han asegurado antes que Uber se aprovecha del desfase o antigüedad de las normas del sector transporte del país para ofrecer su servicio.

Uber respondió este martes a la protesta con un breve comunicado en el que defiende el derecho de las personas a elegir cómo moverse en la ciudad.

“Los panameños merecemos más opciones de movilidad y autoempleo, que se adapten a nuestras necesidades. Por ello, exigimos que los derechos de los consumidores sean respetados y protegidos”, sostuvo la organización.

Además, indicó que la alternativa de Uber complementa “la oferta de transporte seguro y de calidad en la Ciudad de Panamá, poniendo al usuario al centro de la experiencia”.

La baja calidad del servicio de taxis y la discrecionalidad de los chóferes en cuanto a tarifas (a pesar de que están regulados) y garantía de viaje ha estimulado el surgimiento de alternativas de transporte en la capital panameña.

Inclusive, la “app” estableció una alianza con la marca Ron Abuelo, que pertenece a la familia del presidente, Juan Carlos Varela, para instalar quioscos inteligentes con alcholímetros en las discotecas y estimular el uso del servicio después de beber alcohol, para prevenir los accidentes de tránsito.

Uber, que inició en marzo de 2014 en Panamá, probó que “los usuarios requieren de algún tipo de herramienta tecnológica, no solo para hacer sus solicitudes de los despachos, sino más bien tener certeza de quién es la persona que le está llevando en un momento dado hacia su destino”, dijo a Efe en septiembre el director de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, Julio González.

El funcionario explicó entonces que Uber no encaja dentro del esquema que establece las leyes panameñas, pero que los conductores que prestan el servicio están “infringiendo la ley”.

González, sin embargo, reconoció que Uber ha dado “una gran lección” a los transportistas formales, blanco que quejas.