Roberto Carlos en Caracas la entrevista que mostró al ídolo en su esencia
 18 julio, 2026
Por Álvaro Julio Martínez CNP # 8.440
En 1983, Roberto Carlos llegó a Caracas para presentar su disco Cóncavo y Convexo, editado por CBS Records, una producción que marcaría un hito en su carrera y que rápidamente se convirtió en uno de los álbumes más influyentes de la música romántica latinoamericana. Su presencia en Venezuela generó una enorme expectativa, se trataba de un artista continental, admirado en toda Iberoamérica, y su visita movilizó a los principales medios del país.
En aquella época, los artistas de proyección internacional seguían un protocolo estricto, ofrecían una rueda de prensa y los periodistas tenían derecho a una o dos preguntas. Las entrevistas exclusivas eran excepcionales, casi imposibles, sin embargo, por esas oportunidades que la vida concede en ocasiones, pude obtener una entrevista con el afamado cantautor brasileño en la Suite Presidencial del Hotel Tamanaco, un espacio sobrio y elegante que permitió un diálogo directo, humanístico y profesional. Roberto Carlos salió a recibirnos con la serenidad que lo caracteriza, acompañado por Cristian Rouz, jefe de Relaciones Públicas de CBS Records en Venezuela, quien coordinó el encuentro y fue testigo institucional de toda la escena.
¿Cómo es el Roberto Carlos que el mundo no conoce, el Roberto Carlos en pantuflas en su casa? El artista se volvió expresivo, casi liberado, habló del hombre cotidiano, del silencio, de la vida sin cámaras, del ser humano detrás del ícono y demás temas de interés para la audiencia.
¿Le tienes miedo a la muerte? Su respuesta fue inmediata, firme, sin titubeos, No, porque soy firme creyente en Dios. Esa frase, pronunciada en la cima de su carrera, reveló una serenidad interior que pocos artistas muestran cuando están en la cresta de la ola. La entrevista fue publicada originalmente en la Revista Mundo Turístico, de circulación en la Línea Aeropostal Venezolana, medio informativo que tuve el honor de dirigir.
Esta entrevista, realizada en un momento de gran efervescencia musical en América Latina, representó una experiencia significativa en el ejercicio de esta noble profesión. Roberto Carlos, en la cúspide de su carrera, ofreció una mirada franca, que pocas veces se muestra ante los medios. Conservo este testimonio como un acto de respeto hacia el oficio y hacia la figura de un artista cuya obra ha acompañado a generaciones enteras.
El preservado diálogo con Roberto Carlos, representa un ejercicio de periodismo que trasciende el tiempo, no se trata solo de una entrevista exclusiva, sino de un retrato construido desde la serenidad y la palabra precisa.
Hoy, al revisarlo más de cuatro décadas después, reafirma el valor de una labor que busca comprender al ser humano detrás de la figura pública. La vigencia de este testimonio confirma que la esencia de una disciplina profesional cuando se ejerce con sensatez permanece intacta, igual que la voz del artista que la inspiró.























