Peña Nieto aparece por primera vez en público en México con su nueva novia

23 de marzo de 2019
Peña Nieto aparece por primera vez en público en México con su nueva novia

Argel, 23 mar (EFE).- Miles de argelinos volvieron hoy a llenar las calles de Argel y otras ciudades del país en el quinto viernes consecutivo de protestas contra el régimen militar, que parece cada vez más frágil frente a una población que exige su caída y señala la corrupción como el origen de la grave crisis económica que padece.

Desde primera hora de la mañana, los alrededores de la simbólica plaza de la Grand Post, epicentro de la capital, parecían los aledaños de un campo de fútbol, con riadas de familias bajando por las calles y vendedores ambulantes de gorros, bufandas, banderas y vuvuzelas.

En las escaleras del famoso edificio de estilo otomano, miles de personas gritaban los lemas ya conocidos como “el pueblo hará caer este régimen” y enarbolaban carteles en el los que exigían “una limpieza general”.

“Hoy es el gran día. Hoy va venir aquí todo Argel y este régimen va a caer. La determinación del pueblo es total”, explicaba a Efe Ahmed A.l., un abogado llegado de la localidad vecina de Blida con su mujer y sus hijos.

Socio de un bufete, para el letrado, la ruta a seguir es clara: acabar con el actual gobierno, borrar todas las caras conocidas del régimen y establecer un gobierno de tecnócratas independientes que no estén manchados, y que gestione un breve periodo de transición y convoque una nuevas elecciones presidenciales.

Menos preciso se pronunciaba cuando se le preguntaba por la identidad de esos tecnócratas independientes, una de las incertidumbres de un movimiento de protesta que empezó hace un mes y que ha crecido de forma sostenida sin que se atisben líderes.

“La gran pregunta sigue siendo la misma. Quién va a capitalizar y aprovechar todo este descontento. El régimen se encuentra ahora en una coyuntura muy compleja porque su opción b, “el plan Bouteflika”, no ha funcionado”, explica a Efe un agente de Inteligencia árabe afincado en el país.

Las manifestaciones estallaron en las calles de todo Argelia el pasado 22 de febrero, tras meses restringidas a los estadios de fútbol.

En un principio, exigían la renuncia del presidente, Abdelaziz Bouteflika, gravemente enfermo e incapacitado físicamente desde que en 2013 sufriera un agudo derrame cerebral.

Bouteflika renunció a la reelección para un quinto mandato el 11 de marzo, aplazó las elecciones presidenciales previstas para el 18 de abril y abrió un periodo de transición pilotado por dos de sus ministros, un plan para calmar la presión en las calles que no ha funcionado.

El nuevo primer ministro, Nouredin Bedaui -antiguo ministro de Interior- y su viceprimer ministro y excanciller, Rantam Lamamra, no solo no han logrado formar ese gobierno de concertación nacional, si no que han visto como los sindicatos y la sociedad civil se han sumado a las protestas.

También se ha unido gran parte del oficialismo, en particular el Frente de Liberación Popular (FLN), partido presidido por Bouteflika y que gobierna el país desde la independencia de Francia en 1962 y su socio de gobierno la Agrupación Nacional Democrática (RND), que lidera el exprimer ministro Ahmed Ouyahia.

Quien no se ha pronunciado aún es el Ejército, verdadero poder fáctico en el país, que en el último año fue objeto de una intensa purga que añadió mucha mas incertidumbre sobre el futuro de un país clave para la estabilidad en el Mediterráneo. EFE

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