Pasto entra en catarsis colectiva con el “Desfile Magno” de su carnaval

7 enero, 2020
Pasto entra en catarsis colectiva con el “Desfile Magno” de su carnaval

Ares Biescas Rué
Pasto (Colombia), 6 ene (EFE).- Una nube de harina y polvo blanco encapotó este lunes la ciudad colombiana de Pasto (sur), donde se cerró el carnaval de Negros y Blancos con la catarsis colectiva de sus artistas y de los 350.000 espectadores que asistieron al “Desfile Magno”, el más espectacular y ostentoso de la festividad.
La harina, el cosmético y la carioca -una espuma que volvió a estar permitida después de su prohibición el año pasado- vistieron de blanco a todos los asistentes que se apostaron en las calles de la capital de Nariño, departamento fronterizo con Ecuador.
Unas 30 comparsas y 30 murgas -grupos musicales- compartieron los 7,5 kilómetros del recorrido junto a más de una veintena de carrozas construidas durante meses por artesanos con las manos curtidas de experiencia.
De esta forma, la música, el baile y el juego colmaron de alegría los barrios de la montañosa Pasto, que desde el pasado jueves celebraba esa fiesta declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2009.
MENSAJES SOCIALES
El “Desfile Magno” empezó este lunes sobre las 10.00 hora local (15.00 GMT) encabezado por los colectivos musicales Fundación Cultural Indoamericanto y Raza Libertad, los dos grupos que sobresalieron el pasado viernes durante el “Canto a la tierra”.
Los dos colectivos abrieron sus propuestas con una pancarta con la que rindieron homenaje a Lucy Villareal, líder social asesinada en diciembre pasado en la localidad de Tumaco y que integraba la fundación Indoamericanto desde hacía más de 20 años.
El director artístico de esa organización, Bryan Ortiz, explicó a Efe que la propuesta que presentaron “era un homenaje a todas las mujeres y también a Lucy”, tal como se reflejaba con el lazo negro que llevaban bordado en el vestido todos los participantes.
“El mejor homenaje es seguir con el legado que ella construyó, es nuestra responsabilidad, y por eso seguimos defendiendo la paz y denunciando las dinámicas que atentan contra la mujer”, resaltó Ortiz, que lucía la cara pintada con los “colores de la Luna”, el púrpura y el celeste.
Esta fundación no fue la única que resaltó el trabajo de las mujeres, pues cantos en pro de la igualdad y la reivindicación de esa población estuvieron presentes en muchas otras propuestas.
Fue el caso de algunos artistas que alzaban en sus hombros medias esferas de barro pintadas de colores y de las que sobresalían figuras femeninas que representaban “los vientres de las mujeres nariñenses”.
Con las esferas, algunas pintadas con una mujer cargando un fusil, querían reivindicar además la participación de las mujeres pastusas en diferentes contiendas y ensalzar “la fortaleza de las campesinas, las músicas y las profesoras”.
Estas estructuras pueden llegar a pesar 25 kilos y tardar ocho meses en construirse, como la que sostenía Fabián Díaz, apodada “Mundo Carnaval” y que representa carnavales de España, Brasil, Barranquilla y de otras partes del mundo.
CARROZAS DE ENSUEÑO
Detrás de los disfraces y las murgas, que no pararon de tocar canciones tradicionales como el “Son Sureño”, el “Chambú” y composiciones andinas, las carrozas pasearon exhibiendo el mejor talento de familias enteras de artesanos.
Demonios, calaveras e imágenes oníricas pintadas de colores fluorescentes decoraban las carrozas que alcanzaban los 26 metros de ancho y con las que recuperaban para el público las leyendas andinas más famosas de la región.
En la fachada de otra carroza el rostro de Melquíades estaba acompañado de una mujer gitana y en la parte posterior aparecía muerto, en un homenaje al famoso personaje de la novela “Cien años de soledad”, del Nobel Gabriel García Márquez.
El realismo mágico se colaba en Pasto, esta vez, para abrir el año 2020 con las buenas vibraciones de las creaciones de ensueño, del arte y la música del carnaval más famoso del sur de Colombia. EFE
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