Napoleón Bonaparte, 250 años de su natalicio

15 agosto, 2019
Napoleón Bonaparte, 250 años de su natalicio

Un día como hoy 15 de agosto, pero de 1769 nació Napoleón Bonaparte, en la Isla mediterránea de Córcega, territorio que había pertenecido a Genova y vendido en 1768 al rey de Francia Luis XV por 40 millones de francos. Napoleón llegaría a ser un polifacético genio, extraordinario soldado y hombre de Estado, de estatura universal.

Sus padres, Carlos Bonaparte y Maria Letizia Ramolino quien dio a luz 13 hijos entre 1765 y 1786, de los cuales 8 superaron la infancia, cifra bastante habitual en su época, de ellos, con el tiempo habría un emperador, tres reyes, una reina y dos princesas soberanas. Aunque Napoleón no le tenía mucha simpatía a su madre cuando le golpeaba por portarse mal, en una ocasión, por hacer burla a su abuela, y el castigo corporal una práctica corriente,  solo tuvo para ella palabras de admiración y amor sincero. Mi madre dijo al general Gourgaud, fue una mujer extraordinaria, una mujer de gran coraje y capacidad. Debo a mi madre, afirmó, tanto mi fortuna como todo aquello de algún valor que he llevado a cabo, su ternura era severa, tenía la cabeza de un hombre en el cuerpo de una mujer, fue una matriarca, añadió, rebosaba inteligencia. Una vez en el poder fue generoso con ella, regalándole en Paris, el Castillo de Pont junto al Sena y otorgándole una pensión anual de un millón de francos.

No cabe duda que Napoleón fue un lector tan precoz que causaba sorpresa, pronto aficionado a la historia y las biografías, Maria Letizia afirmó ante un ministro que su hijo nunca participaba en los entretenimientos de los niños de su edad, los evitaba, leía constantemente, afirmó haber leído por primera vez la novela de amor y redención de 800 páginas de Jean Jacques Rousseau, La nueva Eloísa, a los 9 años, recordando que le abrió un nuevo mundo.  Ya en el colegio, mientras sus compañeros jugaban en el patio, él leía todo lo que encontraba  sobre los más ambiciosos dirigentes del mundo antiguo. Para él, el deseo de emular a Alejandro Magno y Julio César no era algo ajeno, la escuela le abrió la posibilidad de alzarse algún día junto a los gigantes del pasado. Más tarde,   conminaría a los oficiales más jóvenes a leer y releer las campañas de Alejandro Magno, Aníbal, Julio César y Federico el Grande, decía, es la forma de convertirse en un gran capitán.

La historia clásica le proporcionó  una enciclopedia de tácticas militares y políticas y un catalogo de citas a las que recurriría durante toda su vida. La inspiración fue tan profunda  que en ocasiones, al posar para un retrato, colocaba la mano en el chaleco a imitación de los togados romanos. Es innegable que Napoleón mostraba frialdad y determinación en los momentos difíciles, como el sitio y expulsión de los ingleses de Tolon, acción que le ganó su ascenso a General de Brigada a los 24 años. El triunfo obtenido durante la defensa de la Convención en las Tullerías en octubre de 1795 le dio una gran popularidad y poder en el nuevo orden francés.

Al ser designado comandante  general del ejército francés  en la campaña militar sobre Italia, una vez más el éxito no se hizo esperar y le acarreó un gran reconocimiento por parte del ejército y del Estado, impulsándolo a proseguir en sus ambiciones de conquista, materializando sus triunfos en los territorios holandeses, austriacos y área del Rhin. Como en otras contiendas, la Batalla de Austerlitz no sería la excepción en sus grandes triunfos militares, esta Batalla conocida como la de los tres emperadores enfrentó a Rusia, Inglaterra, Austria y Suecia contra el ejército francés. Ante su inferioridad numérica y armamentista, las tropas francesas se colocaron en su posición inicial sobre el campo de batalla de Austerlitz, casi ocultas por la densa niebla que cubría el terreno irregular, incrementando el error del alto mando aliado sobre las verdaderas intenciones de Napoleón entre los primeros compases de la batalla, las divisiones francesas se fueron arremolinando  en la noche brillante y helada, para confundir al enemigo reavivaron el fuego que indicaba la retirada. Napoleón observaba el terreno desde mucho antes del amanecer y a las 4 de la mañana reunió a los mariscales Murat, Bernadotte, Bessiéres, Barthier, Lannes y Soult junto con otros altos oficiales en su cuartel general en una loma en el centro izquierdo en el campo de batalla, llamado Zurán, que le otorgaría más tarde una visión excelente del centro de la batalla en la planicie de Pratzen, pero que le ocultaba las aldeas de Sokolnitz donde se desarrollaron los primeros combates. La reunión se prolongó hasta las 7,30. Momento en que Napoleón se cercioró de que todos habían comprendido lo que se necesitaba que hicieran. Atacad, les explicó Napoleón acerca de su táctica, y después esperad y observad. La Guardia Imperial, la caballería de reserva de Murat y los granaderos de Oudinot servirían como refuerzo de emergencia en el flanco sur, o para envolver al enemigo una vez tomadas las alturas de Pratzen. En los archivos estatales bávaros se conserva un boceto del desarrollo de la batalla que ilustra lo cerca que estuvo del concepto original. A pesar de que Napoleón solía modificar sus planes según dictasen las circunstancias, en algunas ocasiones todo se desarrollaba según lo previsto. En la encarnizada batalla de 9 horas, alcanzó la victoria que ha sido considerada como uno de los más grandes logros militares de todos los tiempos y que comparan a Napoleón con Aníbal cuando le ganó a los Romanos en la Batalla de Cannas, y con Alejandro Magno en su victoria sobre Darío en la Batalla de Gaugamela.

A la victoria de la Batalla de Austerlitz en 1805, le siguieron los triunfos en la batalla de Eylau, batalla de Friedland, batalla de Wagran, y otros triunfos hasta el infortunio de Waterloo, acontecimientos a los cuales nos referiremos en próxima entrega.

Las  Batallas libradas desde 1799 hasta 1815 entre Francia y varia naciones europeas, son ya históricamente conocidas como las Guerras Napoleónicas, estas contiendas militares fueron una continuación de las guerras mantenidas por Francia durante la Revolución Francesa, en las que tuvo que enfrentarse a las monarquías establecidas y que pretendían acabar con el naciente proceso revolucionario. En todas ellas, brilló el talento militar de Napoleón, al que la historia bélica considera uno de los más grandes estrategas militares.

Siempre me han dado miedo los locos, confesó Napoleón a su secretario, recordando una velada en la que había sido abordado por un fugado del manicomio de Albicétre a la salida del Teatro, ¡Estoy enamorado de la emperatriz!, le gritó, a lo que respondió: Parece que has elegido un confidente extraordinario.

Napoleón contrae matrimonio con Josefina Beauharnais en 1796, quien fue coronada emperatriz de Francia en 1804, y por su hija Hortensia fue abuela de Napoleón III. Por serle imposible darle un hijo heredero  a Napoleón, la pareja se divorció y el emperador se casaría en segundas nupcias con la archiduquesa María Luisa de Austria, de 18 años de edad, con quien procreó un hijo, Napoleón II, designado por el emperador Rey de Roma, y quien murió a la  edad de 21 años.

Napoleón nace el 15 de agosto de 1769 y falleció en la Isla de Santa Elena el  5 de mayo de 1821 al parecer, envenenado con arsénico. Vale señalar que el hombre que le ganó la última batalla, el hombre que lo venció en Waterloo, el Duque de Wellington, al tener conocimiento de su muerte, exclamó, ahora sí puedo decir que soy el más grande general vivo.

Por: Álvaro Martínez

Presidente

Organización de Periodistas Iberoamericanos