Mascarillas en las calles de Teherán tras dispararse las hospitalizaciones

11 de octubre de 2020
Mascarillas en las calles de Teherán tras dispararse las hospitalizaciones

Teherán, 11 oct (EFE).- El uso de las mascarillas es obligatorio a partir de este sábado en las calles de Teherán, donde se han ampliado las restricciones después de que se batieran récords diarios de contagios y decesos debido a la COVID-19 y los hospitales comenzaran a saturarse.

Irán, que atraviesa la tercera ola del nuevo coronavirus, tiene la mayoría de sus provincias catalogadas en estado rojo, el de máxima propagación de la enfermedad, aunque la que más preocupa es Teherán debido a que las hospitalizaciones superan la media nacional.

Según el Ministerio de Salud, en las últimas 24 horas se contabilizaron 195 muertes y 3.875 nuevos casos en todo el país, lo que eleva el balance global a 28.293 fallecidos y cerca de medio millón de contagiados desde el inicio de la pandemia en febrero pasado.

Un total de 4.239 enfermos se encuentran en estado crítico y están siendo atendidos en las unidades de cuidados intensivos, señaló la portavoz de Salud, Sima Sadat Larí, quien lamentó que el nivel de cumplimiento de los protocolos sanitarios se sitúa en el 42 por ciento, el mínimo de los últimos dos meses.

DE RECOMENDAR A OBLIGAR

Ante este escaso cumplimento, el uso de mascarillas ha pasado de ser solo obligatorio en espacios cerrados, como se decidió el pasado julio, a serlo también en las zonas al aire libre de Teherán.

Esta medida es probable que sea aplicada también en otras provincias del país, según advirtió el presidente, Hasan Rohaní, quien hoy informó de que los infractores se enfrentarán a una multa de 500.000 riales (1,60 dólares en el mercado libre).

“Actualmente estamos en una situación en la que las mascarillas se tiene que utilizar. Al ver que la gente no las usaba, las autoridades se han visto forzadas a obligar a ello, lo que en mi opinión es una buena idea”, dijo a Efe Mohamad Zafar, un residente de Teherán de 45 años y dueño de una fabrica.

Según Zafar, esta medida tendría que haberse instaurado “mucho antes” y el Gobierno debería dar mascarillas gratuitas, así como impedir los viajes innecesarios y fomentar el teletrabajo cuando sea posible.

En las calles de Teherán, la gran mayoría de los viandantes llevaban en esta jornada mascarillas y expresaban su temor por el estado de los hospitales.

El vicerrector de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán, Farshad Alame, explicó hoy que “más del 22% de los enfermos necesitan ser hospitalizados” y que en los hospitales dependientes de su centro hay alrededor de mil pacientes internados por coronavirus.

“Ahora estamos en el pico de la enfermedad. Es posible que podamos asignar algunas camas más a los enfermos de coronavirus pero hay un límite y si no se tendrán que cerrar otros servicios para pacientes de otras dolencias”, agregó.

Y es que en esta semana se han registrado los máximos diarios de muertes desde el inicio de la pandemia, 239 el miércoles; y de contagios: 4.392, el jueves.

EXTENSIÓN DE LAS RESTRICCIONES

El cierre de escuelas, mezquitas y centros culturales, entre otros, así como la cancelación de eventos públicos, que comenzó a aplicarse el pasado día 3 en la capital iraní ha sido extendido durante al menos una semana más a partir de hoy.

La circular emitida por la gobernación de Teherán también incluye gimnasios, cafeterías y centros de belleza pero, por el momento, gran parte de estos establecimientos no han cerrado sus puertas.

Mona Moulaí, de 27 años y cajera en una pizzería del bulevar Andarzgu, comentó a Efe que ellos desde hace varias semanas obligan a los clientes a entrar con mascarillas para evitar multas.

“El problema en el caso de los restaurantes es que la gente debe quitarse la mascarilla para comer y eso es peligroso, pero hoy nos han ordenado poner una mampara protectora en las mesas y esta medida puede resultar muy positiva”, indicó.

En opinión de Moulaí, es mejor que en vez de cerrar los restaurantes endurezcan la normativa, como están haciendo ahora, ya que la clausura de la primavera causó muchos problemas económicos.

No obstante, tanto en su pizzería como en otros restaurantes y cafeterías el negocio se ha reducido considerablemente desde el inicio de esta especie de confinamiento hace una semana, y en muchos casos se dedican principalmente a servir a domicilio.

Las autoridades han cerrado hasta ahora 650 establecimientos y las multas a los negocios que no cumplan con los protocolos pueden llegar a los 10 millones de riales (unos 33 dólares), una cantidad elevada debido al estado de la economía iraní.

ESCASEZ DE CAMAS EN LOS HOSPITALES

El inminente colapso de los centros médicos ha llevado al Ministerio de Salud a no permitir la hospitalización de casos no urgentes “hasta nuevo aviso”.

Además, la escasez de camas en cuidados intensivos está provocando que las ambulancias deban ir de un hospital a otro hasta lograr un espacio en el que ingresar a los enfermos graves.

Al respecto, el responsable de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán detalló que entre el 25 % y el 35% de las camas de los hospitales están dedicadas a pacientes de la COVID-19 y que, por ello, “solo aceptan casos de emergencia y el resto no tiene más remedio que esperar”.

Para aliviar la tarea de los hospitales, las Fuerzas Armadas han vuelto a entrar en acción y sus centros médicos están admitiendo también a pacientes civiles de coronavirus.

El subdirector de coordinación del Ejército iraní, Habibolá Sayarí, anunció ayer que han movilizado todas sus capacidades y que están preparados para volver a establecer hospitales de campaña en cualquier parte del país cuando sea necesario.

Con el fin de contener la pandemia, Rohaní anunció hoy también que se han asignado 100 millones de dólares para la compra de pruebas rápidas extranjeras que diagnostican el coronavirus en un máximo de 20 minutos.

“La producción nacional de estos kits de prueba rápida también está en marcha”, señaló el presidente, quien adelantó que se llevará a cabo un “desarrollo importante” en el proceso de diagnóstico de la COVID-19 en el país con 10.000 pruebas diarias adicionales.EFE

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