Más superticiosos y menos miopes de lo que creemos

7 de agosto de 2016
Más superticiosos y menos miopes de lo que creemos

nvestigadores aseveran que pruebas de vista y audición son afectadas por prejuicios derivados de experiencias anteriores.

Cluster Salud. El pasado es un lastre. Y no sólo en las series televisivas o las sesiones con el psicólogo. Mirando las letras de todos los tamaños que los oculistas nos ofrecen para revisar nuestra visión, también.

Suena inverosímil, pero una investigación encabezada por el profesor Steven Dakin, a cargo de la unidad de Optometría y Ciencias de la Visión de la Universidad de Auckland, Nueva Zelandia, así lo afirma. “Adaptarse correctamente a nuestro medio ambiente –dice el investigador–  significa que utilizamos información acerca de nuestros éxitos y fracasos del pasado para tomar mejores decisiones en el futuro”. Al menos eso se desprende de la idea de que los seres humanos son racionales. Sin embargo, agrega Dakin, “a veces los resultados de las experiencias pasadas no son útiles y tenerlas en cuenta conduce a tomar decisiones peores”.

Y esa no es lo más malo de la noticia. La investigación, (realizada en la University College de Londres y la Universidad de Stanford, en colaboración con el Dr. Dakin en la citada Universidad de Auckland), muestra que es más fácil reforzar las tendencias ya establecidas que romperlas.

“Encontramos que las elecciones de las personas se ven influidas por el éxito o el fracaso de  elecciones anteriores, aun cuando esta historia sea irrelevante” (para el presente), explica el científico. “Nuestro estudio muestra que se trata de un sistema de respuesta rígida. Incluso cuando no es en ventaja nuestra, no podemos dejar de incorporar las decisiones del pasado en la toma de decisiones”.

La investigación encontró esta tendencia podría reforzarse, pero no debilitarse: los sesgos previos existentes no podrían ser erradicados. En una sola frase: “La adaptación es más sensible a confirmar que a contradecir”, dice el Dr. Dakin. Somos unos cabezas duras.

“La tendencia irracional de las personas a confiar en sus decisiones pasadas es importante porque las pruebas de visión y audición asumen que somos racionales”. De esa manera, pasa que “sin acomodar los sesgos individuales de las personas (en los tests), los resultados de las pruebas pueden ser peores de lo que realmente son”, afirma Dakin. Esto implica que podemos falsear nuestra percepciones para lograr que la experiencia del examen de vista o audición sea consistente con el pasado. Engañamos a los médicos y nos autoengañamos.

“Ahora estamos enfocándonos en niños para ver cuánto son propensos a  tener sesgos, ya que se podría argumentar ,o que pueden ser más o que pueden ser menos supersticiosa que los adultos.

Como hipótesis, concluye, “se podría argumentar que es probable que sean menos supersticiosos (respecto a su experiencia pasada) porque tienen menos experiencia del mundo”, pero también “podría ser que sean más supersticiosos, porque la superstición tiene un tipo de valor adaptativo y es un estado predeterminado para el sistema” de la mente, deja la pelota picando. Lo cierto: los prejuicios de todos nosotros son peores y nuestras vista y oído mejores de lo que creemos.