Madrid se moviliza para que nadie duerma en la calle en la ola de frío

18 de enero de 2021
Madrid se moviliza para que nadie duerma en la calle en la ola de frío

Madrid, 18 ene (EFE).- Con cajas cargadas de guantes, mantas y gorros, tres jóvenes bajan las escaleras de la estación de metro de La Latina hasta llegar a una discreta puerta donde, desde que comenzó la gran nevada, llevan noches durmiendo y refugiándose de la ola de frío varias personas en situación de calle.

Son cuatro estos ‘refugios’ que se han habilitado en las estaciones de metro de La Latina, Ópera, Tirso de Molina y Estación del Arte, donde unas cuarenta personas “con un grado de vulnerabilidad muy elevado” están pasando la noche y siendo atendidas por Samur Social, señala a Efe el portavoz de este servicio social del Ayuntamiento de Madrid, Darío Pérez.

Pero no sólo Samur Social atiende a estas personas, también otras asociaciones, entidades, e incluso vecinas de Madrid, como es el caso de estas tres jóvenes, Sarah, Jenna y Meera, que consiguieron donaciones a través de sus familiares y amigos y también por redes sociales para comprar prendas de abrigo que ahora se dedican a repartir por las estaciones de Metro de Madrid.

“Son tiempos difíciles, así que se las damos no sólo a la gente que está en la calle, sino a todo el mundo que lo necesite”, comenta Sarah.

METRO DE MADRID, REFUGIO DURANTE LA OLA DE FRÍO

El portavoz de Samur Social señala que estos días el 93 % de las plazas en recursos de acogida están ocupadas, pero que todo aquel que ha querido ha podido dormir en un albergue. Sin embargo, hay personas que se han quedado en el Metro a dormir por varias razones.

“Primero por desconocimiento; después porque hay personas que han tenido experiencias negativas en los albergues, luego hay personas que desean el anonimato y en los centros de acogida tienen que identificarse, y también algunas que tienen problemas de adicciones o trastornos mentales que hacen que no se adapten”, explica Pérez.

Efectivamente, así lo confirman a Efe algunas de las personas que duermen en Metro, que explican a Efe que no quieren ser grabados ni dar su nombre porque en la situación en la que están lo último que les apetece es hacer publicidad de ello.

En La Latina duermen a ras de suelo, tumbados sobre mantas o viejos colchones y, aunque prefieren estar ahí que en la calle, señalan las condiciones “lamentables” en las que están, sin posibilidad de lavarse en plena pandemia y durmiendo entre las bolsas vacías de comida que les dan los vecinos, asociaciones y el Samur.

De hecho, varias ONGs han denunciado que estos espacios son “insalubres” e “indignos”, y también falta de información por parte del Ayuntamiento sobre los recursos de pernocta disponibles, también de personal cualificado suficiente, medios de transporte, o alimentación.

Samur Social también les atiende con ropa de abrigo, bebidas calientes y comida, y aunque señalan que estos días se ha llegado al máximo histórico de plazas sumando 157 hasta las 665 en la campaña del frío, aún hay gente que sigue durmiendo en la calle o que necesita de la colaboración de la sociedad civil.

VER TIRITAR DE FRÍO A ALGUIEN “NOS MUEVE A TODOS”

“No hay escena tan bonita como ver a alguien acurrucándose en una manta que le está quitando el frío. Todos intentamos paliar un poco el frío. Ver tiritar de frío a las personas nos mueve a todos”, comenta a Efe el padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz, sobre la solidaridad durante estos días.

El sacerdote asturiano señala que en marzo, al principio de la pandemia, el objetivo era salvar vidas, después con las colas del hambre era que la gente pudiese comer, pero en estos momentos la campaña tiene que ir dirigida a quitar el frío a la gente.

“Los que tenemos calcetines no sabemos qué es lo que estar debajo de un puente o en una chabola sin calcetines”, argumenta el párroco, que pide que se abran albergues, estaciones de metro, de tren, aeropuertos, polideportivos o iglesias para que “nadie pase frío”.

Desde su iglesia, la de San Antón, están recogiendo mantas, ropa de abrigo, calcetines o bufandas, “una señora había tejido 20 bufandas, si eso no es solidaridad, que baje dios y lo vea”, relata el párroco, que también se ha organizado con varios taxistas que se han ofrecido a recoger estos bienes donados en domicilios y luego repartirlos.

Y decenas de estos taxistas han acudido a la Cañada Real -que lleva más de tres meses sin luz- a llevar alimentos, mantas, agua y botellas de gas, asegura el padre Ángel que también ha estado ayudando en este asentamiento y afirma que lo que se vive allí es una “vergüenza” y anima a los políticos a que hagan “más de lo que hacen”.

En todo caso, y como tiene por costumbre, consigue sacar la parte positiva de todo esto: “La gente lo está pasando peor por el frío, pero lo bueno es que hay muchas más donaciones, hay entregas, mantas, comidas calientes y frías… El cocinero José Andrés nos está mandando 15 comidas diarias para repartir en San Antón”.

Pero, sobre todo, el padre Ángel destaca la llegada de familias y vecinos a su iglesia cargados con fiambreras o con algo de comida: “Al verles siento la garganta cortada por la solidaridad y la alegría”.

“Y seguimos con los desayunos en San Antón. Los que tomamos café todos los días no sabemos lo que es no tener un euro para tomarlo y que ofrezcan uno. A veces repiten, y qué alegría da que tengan ganas de calentarse por dentro, de tomar algo caliente”, concluye el párroco, que comparte objetivo con muchos vecinos de Madrid, que nadie pase frío estos días.