Lukashenko busca una victoria limpia para impulsar el deshielo con Occidente

12 de octubre de 2015
Lukashenko busca una victoria limpia para impulsar el deshielo con Occidente

Moscú, 12 oct (EFE).- Los bielorrusos acudirán mañana en masa a votar en unas elecciones presidenciales con su autoritario líder, Alexandr Lukashenko, como indiscutible favorito a la victoria, de cuya limpieza dependerá un eventual deshielo con Occidente.

Lukashenko, en el poder desde 1994, y sus tres rivales podrán hacer campaña electoral hasta la medianoche, ya que la legislación bielorrusa no establece una jornada de reflexión antes de la cita en las urnas.

Nadie duda de que el actual presidente bielorruso, al que en su tiempo Occidente calificó como el último dictador de Europa, conseguirá hacerse con su quinto mandato consecutivo.

Los otros tres candidatos, Tatiana Korotkévich, activista de una plataforma cívica, Nikolái Ulajóvich, jefe de una organización de cosacos, y Serguéi Gaidukévich, líder del Partido Liberal Democrático de Bielorrusia, no suponen una amenaza para la continuidad de Lukashenko.

“No habrá sorpresas”, pronosticó desde Berlín la escritora bielorrusa y flamante Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich al señalar que, sin duda alguna, Lukashenko volverá a ganar las elecciones.

Su diagnóstico de la oposición fue tajante: “es muy débil” y las personas que la integran “están peleadas entre sí y se acusan mutuamente de ser agentes del KGB”.

“Las personas que se hacen llamar oposición no se dan cuenta de la responsabilidad que tienen” y “sólo les preocupa su propia vanidad”, sentenció la periodista y escritora, acérrima crítica de Lukashenko y también del presidente ruso, Vladímir Putin.

Según Alexiévich, Europa no debe confiar en Lukashenko, pese a que en los últimos meses el líder bielorruso ha dado pasos que permiten cierto deshielo entre Minsk y Bruselas, en particular al ofrecer su capital como sede de las negociaciones para el arreglo pacífico del conflicto en Ucrania.

Lukashenko se ha distanciado de Rusia, su gran aliada, en el contencioso de Crimea al negarse a respaldar públicamente su anexión, pese a las reiteradas sugerencias de Moscú en ese sentido.

Además, a fines de agosto pasado el presidente bielorruso indultó a seis presos políticos, entre ellos al líder opositor Nikolái Statkévich, uno de sus rivales en las pasadas presidenciales.

Pero quizás su mayor gesto hacia Europa ha sido declarar que su país no tiene planes de emplazar una base aérea rusa, después de que Putin anunciara que había ordenado la apertura de negociaciones con Minsk con ese fin.

Sus adversarios aseguran que se trata de una maniobra y que Lukashenko cambiará su discurso después de las elecciones.

Fuentes diplomáticas en Bruselas han adelantado que la Unión Europea (UE) podría suspender las sanciones contra el régimen de Lukashenko antes de finales de octubre siempre que los comicios de mañana se desarrollen en un “clima aceptable”.

Cerca de un millar de opositores celebró hoy un breve mitin no autorizado en el centro de Minsk, tras el cual realizaron una marcha, sin que interviniera la policía, que se limitó a pedir por altavoces a los manifestantes que no interrumpieran la circulación de vehículos, según informó la agencia Interfax.

Lukashenko espera recibir un respaldo abrumador en las urnas, que él mismo ha cifrado en el 80 por ciento.

“Si el presidente es fuerte, si cuenta con el apoyo que ustedes siempre me han brindado, del 80 %, es otra cosa”, dijo recientemente el líder bielorruso en un mitin electoral.

En las pasadas presidenciales, declaradas fraudulentas por los observadores europeos, Lukashenko logró el 79,65% de los votos, con una participación ciudadana del 90,65 %.

Los colegios electorales, 6.129 en todo el país, permanecerán abiertos entre las 08.00 y 20.00 hora local (05.00 y 17.00 GMT, respectivamente), tras lo cual se dará comienzo al escrutinio.

Según la Comisión Electoral Central, a día de ayer ya había votado de manera anticipada, como permite la ley bielorrusa, el 28 % del censo electoral, cifrado en casi siete millones de ciudadanos.

A los comicios asisten cerca de un millar de observadores, casi la mitad de ellos de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa.

Hasta ahora los observadores occidentales nunca han validado como democráticas unas elecciones bielorrusas, ni parlamentarias ni presidenciales. EFE