Los héroes desconocidos de la cobertura de la guerra en Siria

14 de marzo de 2016
Los héroes desconocidos de la cobertura de la guerra en Siria

Beirut, 14 mar (EFE).- “¿Te interesan datos de una ‘manifestación’ de Halloween de los niños de Homs?” Fue la primera propuesta del activista sirio Mahmud Luz en su contacto inicial con Efe en 2014; cuya voz ya se ha acallado como la de muchos otros que han muerto cuando informaban en una guerra que cumple su quinto año.

Al igual que cientos de activistas locales que operan en el país, Luz se convirtió en los ojos y los oídos en un conflicto en el que los periodistas sobre el terreno, incluidos los extranjeros, son blanco de secuestros y asesinatos.

Esta situación ha empujado a los medios de comunicación a informar desde otros países y a apoyarse en los testimonios de estos testigos directos, en su mayoría simpatizantes de la oposición, que trabajan o bien de forma independiente u organizados en algún grupo de periodistas ciudadanos.

Luz fue contactado el 31 de octubre de 2014 por recomendación de otro compañero periodista y se presentó a sí mismo como una fuente sobre el terreno en el norte de la provincia central de Homs, adonde meses antes habían sido evacuados los grupos armados presentes en la capital homónima de la región tras un acuerdo con las autoridades.

Entre 2014 y 2015, las conversaciones con Luz fueron frecuentes a través de Skype hasta que un día dejó de responder.

El pasado 26 de octubre, páginas web vinculadas a la oposición siria anunciaban su fallecimiento en Teir Mala, en el norte de Homs, por las heridas sufridas por la metralla de un proyectil de mortero cuando cubría una ofensiva lanzada por el régimen.

Debido a la dificultad para comunicarse telefónicamente, el contacto con los activistas suele ser mediante Skype, pero también se usan otras aplicaciones como Whatsapp, Facebook, Twitter o Viber.

Uno de ellos es Iyad Kurin, residente en la provincia septentrional de Idleb, y que ahora opera por su cuenta tras abandonar la Red opositora Sham, una de las principales organizaciones de periodistas ciudadanos.

Kurin explica a Efe que “desde el inicio de la revolución (el 15 de marzo de 2011) muchos sirios comenzaron a trabajar como periodistas para destapar los abusos del régimen en las áreas donde habitaban”.

Poco después, agrega, empezaron a surgir grupos y canales que empleaban a estos activistas, aunque todavía hay muchos que prefieren ser independientes.

Su labor conlleva un gran riesgo. De hecho, según datos de Reporteros Sin Fronteras (RSF), desde el inicio de la guerra en Siria al menos 142 activistas informadores han perdido la vida frente a los 50 periodistas de medios de comunicación convencionales.

Aunque en Siria no hay zonas 100 % seguras, el territorio más peligroso es el controlado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

Probablemente los casos más conocidos de asesinatos de los radicales a periodistas sean las decapitaciones en 2014 de los estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, pero los yihadistas también tienen en su punto de mira a informadores locales.

El grupo Al Raqa está siendo Masacrada en Silencio ha perdido a tres de sus miembros y un realizador de sus vídeos desde su fundación hace poco más de dos años.

“A los veinte días (de la creación del grupo), el ‘Dáesh’ -acrónimo en árabe de Estado Islámico (EI)- asesinó a nuestro activista Moataz Bilah Ibrahim después de que lo capturaran cuando trataba de abandonar Al Raqa”, cuenta a Efe Abu Mohamed, uno de los integrantes de esta red, en una conversación por internet.

Actualmente, este grupo, que se dedica a denunciar los abusos cometidos por los extremistas, está formado por veintiocho activistas, de los que dieciocho se encuentran en Al Raqa -bastión del EI en el suelo sirio- y diez, fuera del país.

Para no ser descubiertos utilizan programas informáticos encriptados y emplean la experiencia que ya tenían de la época en la que solo se oponían al régimen sirio.

Pese a las precauciones, dos de sus activistas han perecido a manos del EI dentro del territorio sirio y otros dos, en Turquía.

“Turquía es peligrosa porque el ‘Dáesh’ tiene muchos seguidores, ya que hay bastantes brechas en las zonas fronterizas”, detalla.

Aun así, Mohamed, que opera con un nombre falso, no duda a la hora de responder si merece la pena este esfuerzo: “Es nuestro deber completar la revolución, además de mostrar lo que ocurre en Al Raqa y enseñar que la sociedad civil tiene un papel, incluso estando el ‘Dáesh’ presente”. EFE