Los enigmáticos retratos del pintor español Luis Burgos llegan a Nueva York

14 febrero, 2020
Los enigmáticos retratos del pintor español Luis Burgos llegan a Nueva York

Nueva York, 14 feb (EFE).- Los enigmáticos y coloridos retratos del pintor español Luis Burgos llegaron a Nueva York en una doble exposición inaugurada este jueves en la que se muestran sus cuadros no solo en las galerías del Instituto Cervantes sino también en enormes pantallas interactivas en pleno corazón de Manhattan.
Burgos, natural de La Rioja y que ha llevado sus cuadros a una extensa lista de ciudades, exhibe en “Las palabras que callas”, como se ha titulado esta muestra, retratos de personajes fuertes y únicos.
Sus expresiones, como apunta el nombre, presentan rostros misteriosos de labios cerrados y miradas persistentes que sugieren sensaciones y pensamientos que se han quedado sin comunicar.
Gestos indeterminados pero intensos, que, dice el artista, invitan al público a que inicie su propia conversación con la obra.
“Lo interesante es que el espectador al ver el retrato sepa qué es lo que quiere comunicar. Dejo que el público dialogue con el personaje visualmente y que vea qué es lo que calla”, explica a Efe el pintor.
“Mis obras cuentan historias impresionantes con un río de palabras silenciosas. En la vida he descubierto cientos de historias bonitas y duras detrás de unos labios cerrados”, agrega.
La doble muestra, que podrá verse desde este jueves hasta el próximo 21 de marzo, cuenta con una veintena de obras, la mayoría de ellas de grandes dimensiones, y muchas de ellas protagonizadas por figuras femeninas.
Las obras fácilmente reconocibles de Burgos son resultado de una larga carrera profesional que arrancó cuando él contaba con tan sólo 18 años y gracias a una amplia experiencia, puesto que se dedica única y exclusivamente a los retratos, algo que dice “ha sido algo instintivo”.
“He hecho algún paisaje y he intentado meterme un poco en el mundo de la vanguardia pero no, la conexión esta en esto”, dice mirando hacia sus misteriosas figuras, protagonizadas también por sus intensos y variados colores.
“Cuando empiezo un cuadro hablo con él como si fuera un personaje. Transmito más o me identifico más o me entrego más cuando hay una figura, cuando hay unos ojos y una persona”, insiste.
Su característico estilo, dice, se debe a haber sido autodidacta la mayor parte de su vida, y a que los contados maestros que ha tenido nunca han tratado de influir en su forma de expresarse.
Entre ellos, el pintor y restaurador Arnaldo Lodosa, que le enseñó a mejorar su técnica: “Siempre me dijo que siguiera, nunca me dijo ‘cambia esto porque es la moda’. Me dejó fluir para mal o para bien. Tal vez ahí está el secreto de que sean muy particulares”.
Además del Instituto Cervantes neoyorquino, los impactantes cuadros de Burgos pueden verse en las calles del corazón de Manhattan en grandes pantallas de “Coolture Impact” situadas a lo largo de la transitada estación de autobuses de Port Authority.
El pintor por lo tanto no ha dudado en aliarse con las nuevas tecnologías en esta innovadora forma de exhibir sus cuadros, que rotan y cambian de color gracias a los sensores de movimiento con los que cuentan las pantallas y que permiten al viandante interactuar con los retratos.
“Como pintor, el que vean tus cuadros en una obra virtual en la emblemática calle 42… Nunca pensé que eso me podría pasar”, confiesa.
Las obras de Burgos fueron exhibidas por primera vez en 1978 y desde entonces han sido presentadas en Madrid, Barcelona, Bilbao, Bruselas, Biarritz (Francia), Nueva York, Londres, Pekín o La Habana. EFE
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