Lograr fondos y resolver más casos, retos del nuevo secretario de de la CIDH

28 de julio de 2016
Lograr fondos y resolver más casos, retos del nuevo secretario de de la CIDH

Irene Benedicto

Washington, 28 jul (EFE).- Lograr más financiación y reducir el número de casos pendientes de audiencia son los principales retos del nuevo secretario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el brasileño Paulo Abrão, que fue elegido en el dia de ayer en Washington.

La crisis financiera de la CIDH, órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA), es una “cuestión prioritaria” para Abrão, según expuso hoy en un encuentro con periodistas, poco después del anuncio de su nombramiento.

El presupuesto de la Comisión se sustenta en aportaciones de la OEA y se complementa con donaciones voluntarias de los países miembros, que se han visto reducidas drásticamente este año.

El nuevo secretario dijo afrontar el reto de forma “optimista” por considerarla una “crisis coyuntural”, no crónica, y adelantó que seguiría una estrategia de trabajo de “diplomacia preventiva”.

“Hay que establecer y mantener diálogo conjunto entre los estados” con contacto permanente con las misiones de los países para “superar la crisis financiera por medio de la búsqueda activa de nuevos fondos”, expuso Abrão.

La CIDH anunció hoy que evitará, de momento, el despido del 40 % de su personal, anunciado en mayo, tras obtener fondos que permiten mantener los puestos de trabajo al menos hasta septiembre próximo.

Además del contacto diplomático con los gobiernos de los países miembros y observadores de la OEA, el secretario de la CIDH, que tomará posesión el 16 de agosto, expresó su interés por estrechar vínculos con otros sectores de los países.

Abrao, el primer brasileño que ocupa ese cargo, apostó por el “acercamiento a otros actores más allá del poder ejecutivo”, incluyendo “el sistema de justicia, las fiscalías, los defensores públicos nacionales, la academia y la sociedad civil”.

Todo para buscar una “mejor inserción social de la Comisión, sin necesariamente mediación institucional”, en busca del “establecimiento de alianzas estratégicas con los actores comprometidos con los derechos humanos”.

El otro gran objetivo de esta nueva etapa es “ampliar la capacidad de trabajo” de la Comisión, “porque hay un cúmulo de peticiones significativas” y las víctimas precisan respuesta.

La acentuación de “procesos de exclusión social y desigualdad” y la falta de aplicación práctica de los derechos humanos a los que las instituciones democráticas se comprometen sobre el papel en Latinoamérica son las mayores preocupaciones de Abrão.

Sin embargo, el nuevo secretario no quiso analizar casos particulares, como la destitución de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa (México) y el proceso del post-conflicto en Colombia, entre otros.

Abrão justificó esa actitud por lo reciente de su nombramiento, a la espera de reunirse con los comisionados y los relatores.

Sobre un posible traslado de la sede de la CIDH a San José en Costa Rica, como proponen países como México, el nuevo secretario descartó que fuera a suceder próximamente, pues prefiere “mantener la visibilidad de las decisiones del órgano y de las violaciones de la región”, condiciones que ve cumplidas en Washington.

En San José, se encuentra ya la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).

Abrão, de 41 años, es secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur y presidente de la Comisión de Amnistía de Brasil, así como responsable de las políticas de reparación y memoria para las víctimas de la dictadura brasileña.

En su trabajo con las víctimas de la dictadura, escuchó más de 20.000 testimonios de personas “abusadas en todos los sentidos”, una experiencia que le hizo “percibir que la condición humana es muy frágil y que hay mucho que hacer”, recordó.

Abrão fue anteriormente secretario nacional de Justicia en Brasil, desde donde tuvo que lidiar con la llegada de 40.000 haitianos que, tras el terremoto de 2010, huyeron a Brasil, un país que “en toda su historia” había reconocido acoger a 5.000 refugiados.

El nuevo responsable de la CIDH, que creció durante el proceso de democratización de Brasil, dijo ser consciente desde temprana edad del “valor de la libertad pública” y una educación religiosa le hizo estar “siempre cerca de acciones sociales y de activismo”.

Al llegar a la universidad quedó marcado por “la lucha contra el hambre”, que era la cuestión principal en Brasil, y decidió hacer de los derechos humanos su “proyecto de vida”. EFE