Laia Costa, la actriz española descubierta en Alemania sabiendo “cero” alemán

15 de noviembre de 2015
Laia Costa, la actriz española descubierta en Alemania sabiendo “cero” alemán

Madrid, 15 nov (EFE).- Laia Costa no era actriz hasta hace unos cuatro años; en España había hecho televisión y cortos pero el azar quiso que Alemania, y Berlín en particular, se cruzaran en su vida de tal modo que, sabiendo “cero” del idioma, será la única española en los Premios Europeos de 2015 con una película totalmente alemana.

Se trata de “Victoria”, una cinta “indie” dirigida por el alemán Sebastian Schipper, donde Costa comparte cartel con Frederick Lau, Franz Rogowski y Burak Yigit, aunque no en vano, se titula con el nombre de su personaje, Victoria, una chica de Madrid que vive en Berlín desde hace poco, no habla alemán y no tiene amigos.

Su encuentro con unos chicos muy distintos a ella al salir de una discoteca hace que su vida cambie por una noche. Ese es el tiempo que estamos con Victoria, el que ella necesita para perder su inocencia, explica la actriz en una entrevista con Efe.

“Pero es una inocencia que, al principio de la película, vemos que le sobra, que no le funciona correctamente”, apunta.

Para entender las decisiones que toma Victoria, explica Laia, “hay que meterse en su soledad y no la que se refiere a los tres meses que lleva en Berlín sin hablar alemán, sino a los dieciséis años que lleva tocando el piano, habiendo perdido su niñez, su infancia y su adolescencia estudiando y practicando”

Si algo sobrecoge de la cinta es la escena final, una de las dos únicas, desvela Costa, para las que el director había marcado unas directrices claras.

“Discutimos mucho sobre cómo se sentía ella en ese momento, era una reacción no sólo a ver por primera vez cómo alguien se muere delante de ella, sino además una especie de resumen de las dos últimas horas de su vida y las cosas terribles que ha hecho, una chica que para nada se hubiera metido en líos”.

Así, el director le pidió que ensayara la escena desde diferentes reacciones y que intentara explicar con el llanto la explosión interna de ella: “Hasta aquel momento, la fortaleza de ella había sido quedárselo todo dentro”.

Y Costa se desnuda ante el espectador, tan rotunda, creíble e indefensa que el New York Times incluyó este trabajo como una de las “interpretaciones del año que quitan la respiración”, y también le valió ser la primera extranjera en ganar el Lola (el Goya alemán).

A pesar de ello, Costa, cargada de humildad, comenta con Efe que ya siente que ha ganado, “solo por estar nominada”.

“Por favor -afirma-, voy estar con Charlotte Rampling, que mi familia es superfan de esta mujer”. Y con Rachel Weisz, Margherita Buy y Alicia Vikander, a quienes disputa el Premio Europeo a la mejor interpretación femenina del año.

Su físico engañoso, pues su cara de niña no descubre sus treinta años reales, le sirve para hacer papeles de veinteañera; “Luis Tosar dice que desde los 20 años lleva haciendo papeles de 40; yo puedo escoger estos que rondan los veinte, porque emocionalmente les llevo diez de ventaja”.

Se dio a conocer en series como “Bandolera” o “Pulseres bermelles”, en la televisión catalana, y actualmente es María de Habsburgo en “Carlos, Rey emperador”; lo próximo será el estreno, el día de Navidad, de su primera producción grande, “Palmeras en la nieve”.

Allí es Daniela, la hija del protagonista de la historia, Kilian. “Es un personaje muy chiquitito, pero muy bonito porque abre y cierra la película”, explica Costa quien, para no adelantar más de la cuenta, sólo desvela que hay “mucha emoción en la escena final”.

“En el destino hay cosas raras; antes de ser actriz -comenta la actriz con Efe-, yo trabajaba en una empresa de márketing on line alemana que quería que estudiara alemán al salir del trabajo, pero también quería estudiar teatro y estaba tan cansada que opté por pasar del alemán”.

Un año y medio después, en 2013, Marcel Borrás le ofreció en el Teatro Nacional de Cataluña el papel de una artista que sólo hablaba en alemán, “Atraco, paliza y muerte en Agnabäspach” donde se tuvo que aprender fonéticamente “unos monólogos horribles, larguísimos”.

Pero un año después, se ríe Costa, en un cásting, “Sebastian Schipper me pregunta si hablo alemán y yo le digo que no, pero que puedo decir cosas; le solté uno de aquellos monólogos, y el pobre alucinaba”.

Ese “karma raro” que dice Costa le llevará de nuevo a Berlín, esta vez, para intentar que el doce de diciembre se pronuncie, por ella, el nombre de España. EFE