La supervivencia de anfibios “únicos” en Chile está en riesgo por un hongo

15 junio, 2019
La supervivencia de anfibios “únicos” en Chile está en riesgo por un hongo

Santiago de Chile, 15 jun (EFE).- Algunos anfibios “únicos” de Chile están en peligro de extinción debido a un hongo, causante de una enfermedad mortal y conocido como Bd (Batrachochytrium dendrobatidis), que se ha encontrado en varias zonas del país.

Hay varias especies “amenazadas con la extinción, como la ranita de Darwin, la rana Chilena o la rana verde de Mehuín, unas especies únicas que solo se encuentran aquí”, afirmó en declaraciones a Efe Leonardo Bacigalupe, quien lideró este estudio desde la Universidad Austral de Chile (UACh).

Diversos trabajos han constatado que el hongo es el causante de un gran declive en la población de anfibios chilenos y que en algunas especies pone en riesgo su subsistencia.

De hecho, en marzo de este año la Universidad Nacional de Australia publicó sus conclusiones sobre el impacto del Bd en el mundo y aseguró que se han extinguido cerca de un centenar de especies y que unas 500 redujeron drásticamente sus poblaciones.

Los anfibios -entre los que se incluyen a ranas, sapos y salamandras- respiran e intercambian agua y minerales a través de la piel, y este patógeno, que genera un exceso de queratina en la piel, les acaba provocando un paro cardíaco.

Este hongo llegó al país en la década de los setenta, cuando se introdujo la rana africana al territorio, un anfibio inmune al hongo pero capaz de propagarlo en otras especies para quienes resulta fatal, según constató Claudio Soto-Azat, colaborador de Bacigalupe en la Universidad Andrés Bello.

En sus resultados, publicaron un mapa de Chile en el que se muestran las zonas de alto riesgo de crecimiento del hongo -como La Serena (norte), y las sureñas Nahuelbuta, Valdivia y el Parque Nacional Queulat- y las zonas de refugio, espacios donde no se dan las condiciones ambientales idóneas para el patógeno.

“Los humanos no somos el único factor, pero sí el que más explica su expansión. Las zonas de alto riesgo y de refugio se encuentran muy cerca, corren en paralelo, y la única razón por la que el hongo no ha llegado a ciertos lugares es porque todavía no lo hemos llevado allá y no porque el clima sea muy distinto”, concluyó el investigador.

Por eso sostuvo que hay pocas cosas que se puedan hacer para evitar la propagación pero que de igual modo instaron al Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG) a hacer una campaña de concienciación en la población.

Las zonas se encuentran tan cerca que las personas que vayan a una parte con presencia del hongo y se desplacen al mismo día a una segura pueden transportarlo en material que haya estado en contacto con el agua, como una piragua o las ruedas del coche.

Bacigalupe propuso una serie de medidas “sencillas y con productos cotidianos” que sirvan de desinfección para estos materiales, ya que el hongo sobrevive hasta 24 horas fuera del agua.

Los humanos son la principal causa de propagación de este patógeno en Chile y en todo el mundo, ya que el comercio de anfibios entre países para su consumo y como mascotas está potenciando la convivencia de especies propias y no autóctonas, que transmiten sus correspondientes enfermedades.

“Da igual que se importen un millón de anfibios al año, con que uno solo tenga una espora en el cuerpo es suficiente para que el hongo crezca en el agua esperando a que llegue otro anfibio”, sostuvo Bacigalupe. EFE

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