La novelista Ángeles Mastretta asegura que puede vivir sin escribir

17 de julio de 2020
La novelista Ángeles Mastretta asegura que puede vivir sin escribir

México, 17 jul (EFE).- La escritora mexicana Ángeles Mastretta, premio Rómulo Gallegos de 1997, reveló este jueves que puede vivir el resto de su vida sin escribir, pero si lo tuviera prohibido, tal vez su vida sería sombría.
“Aprendí a escribir como quien va a una fiesta. Escribir es un placer, el chiste es que sea un gozo, igual que leer. Si un libro no atrapa, podemos acudir a otro, no se queden con un libro que no les guste, acudan a uno que les guste y vayan saltando de uno a otro”, dijo la autora en una charla con sus lectores.
Mastretta, conocida por sus novelas “Arráncame la vida”, “Mal de amores”, con la que ganó el Rómulo Gallegos, y “Ninguna eternidad como la mía”, también por el volumen de cuento “Mujeres de ojos grandes”, hizo revelaciones sobre su oficio y reconoció haber experimentado melancolía al despedirse de algunos de sus personajes.
“La familia Sauri, de ‘Mal de amores’ se volvió entrañable. Viví con ellos todos los días de ocho de la mañana a tres de la tarde o por la noche cuando corregía, durante tres años. Son los personajes que más extraño”, aceptó.
Sobre su relación con los escritores que la antecedieron, explicó que en su caso los maestros son como alguien de su familia y siente una cercanía con ellos.
“Para mí Jane Austen está viva, soy amiga de Sor Juana que me ha dicho cosas importantes; quizás la mayoría de mis escritores favoritos vivieron en el siglo XIX”, reveló.
Mencionó a escritores como Flaubert, Balzac, Stendhal, Guillermo Prieto y el poeta Jaime Sabines y contó que si bien escuchó poesía por vez primera de la boca de su abuela que leía a Rubén Darío, la empezó a leer a los 14 años, cuando descubrió a Sor Juana Inés de la Cruz.
“La lírica de Sor Juana, sus sonetos pueden ser generosos para una niña de esa edad”, señaló.
Mastretta, de 70 años, confesó haberse reencontrado con “Rayuela”, del argentino Julio Cortázar, y elogió la obra de Jorge Luis Borges, cuyos adjetivos calificó de especiales, imposibles de imitar porque si uno lo hace, copia al gran cuentista, poeta y autor de ensayos.
“Borges es una lectura obligada y feliz”, aseguró.
Según Mastretta, en el confinamiento por la COVID-19 ha escrito poco, aunque no la pasado mal porque no pertenece ni al bando de los que se sienten solos ni de los que se aburren.
“Este encierro tiene que acercar a la gente; hay un texto de Joaquín Sabina que dice que el fin del mundo nos pille bailando, de eso se trata”, agregó.
La novelista aceptó que si bien podría vivir sin escribir, no podría hacerlo sin ficciones.
“La vemos cuando conversamos con las amigas o recordamos, uno recuerda pedazos de la verdad; eso es ficción”, concluyó. EFE
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