“La muerte en sus manos”, de Ottessa Moshfegh, el misterio de la imaginación

16 de abril de 2021
“La muerte en sus manos”, de Ottessa Moshfegh, el misterio de la imaginación

Madrid, 16 abr (EFE).- “Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su cadáver”, con esta siniestra nota arranca “La muerte en sus manos”, la última novela de Ottessa Moshfegh, en la que la imaginación y la soledad de su protagonista dan forma a una obra “adictiva, misteriosa y sorprendente”.

La novela, publicada hoy por la editorial Alfaguara, cuenta la historia de Vesta Gul, una mujer que acaba de quedarse viuda y que, al encontrar esta misteriosa nota mientras pasea a su perro por un bosque, empieza obsesionarse con la figura de Magda y a elucubrar con las diversas maneras en que pudieron asesinarla, si es que efectivamente ocurrió tal cosa.

“Es una novela de misterio poco convencional porque hablamos de un misterio de un supuesto asesinato que se va desarrollando en la mente de una señora mayor que se va acercando a su propia disolución y que encuentra en Magda una vía de escape para liberarse completamente”, ha revelado Moshfegh en una rueda prensa virtual que ha servido para dar a conocer la que es su tercera novela.

Después de sus grandes éxitos pasados con “Mi nombre era Eileen” (2015) y, sobre todo, “Mi año de descanso y relajación” (2018), Moshfegh regresa para recrear un universo fantasmagórico, oscuro, lleno de tensión y misterio, de soledad y aislamiento, que es donde “realmente somos nosotros”, ha señalado la autora.

“No quiero vivir siempre de personajes que viven aislados, pero me gusta porque así me sirven de narradores y me dan esa libertad de poder ir descubriendo el mundo que les rodea a medida que voy conociendo también su propia personalidad”, ha añadido.

Para Moshfegh, Vesta ha sido un personaje “tremendamente interesante” de descubrir, tanto que ha llegado a considerarla como una “coautora” de su propia obra, la cual ha escrito sin llevar planificación previa alguna y que se ha desarrollando “sola”, a medida que avanzaba y sin conocer, a priori, el final de la misma.

“Cada día me ponía como objetivo escribir mil palabras. Nada más. Y cada día iba descubriendo algo nuevo de Vesta, que era la que me ha ido guiando para ir dando forma a su historia; me iba marcando hacia dónde ir y me hacía preguntarme, incluso, a mí misma para ir avanzando, como si tuviera un espejo detrás de la pantalla del ordenador”, ha confesado.

Y es que el poder la imaginación no tiene límites, tanto que, gracias a ella, ha creado una obra “sin límites” en cuanto a lo políticamente correcto y en la que juega también con un humor macabro que le da un toque muy personal.

También por la relación de “codependencia” que establece de manera “inevitable” entre Vesta y la protagonista de su anterior novela, “Mi año de descanso y relajación”, de la cual ha desvelado también que ya está trabajando en su adaptación al cine y en la que ella misma será la guionista.

“Son dos mujeres que se necesitan sin saberlo y que tienen un lazo en común que es la negación. Me encanta pensar en la relación entre ambas, en su amistad, en su complicidad. Ninguna de las dos son muy cabales, ninguna tiene amigos y ambas buscan una salida para escapar de la carga de ser ellas mismas, de su pasado…”, ha reconocido.

Una obra que será traducida también al catalán y publicada en esa lengua dentro de un mes y que sumirá al lector en una experiencia muy intensa hasta llegar a un final impredecible y sorprendente: “Un tipo de éxtasis que, además, empoderará a Vesta”, ha concluido.

(c) Agencia EFE