La inédita muestra del muralista boliviano al que la dictadura quiso borrar

17 marzo, 2020
La inédita muestra del muralista boliviano al que la dictadura quiso borrar

Gina Baldivieso
La Paz, 17 mar (EFE).- Una exposición inédita con más de 150 cuadros del boliviano Miguel Alandia Pantoja, uno de los grandes muralistas latinoamericanos, es parte del homenaje que se hace en La Paz a ese artista plástico cuyo legado intentaron borrar las dictaduras militares durante el siglo pasado.
LA INICIATIVA
La muestra incluye 155 obras, entre lienzos, acuarelas y bocetos de murales, que se exponen en siete salones del Museo Tambo Quirquincho, una antigua casona colonial situada en el centro histórico paceño, explicó a Efe la encargada de ese centro cultural, Miriam Salcedo.
«A través del arte, uno puede expresar lo que siente y lo que está sucediendo en el momento a nivel social, a nivel político. Él hacía sus trabajos, sus murales principalmente, con las escenas de lo que sucedía en ese momento con el campesino, con los mineros, y lo que sucedía con los golpes de Estado», resaltó Salcedo.
Es una exposición inédita porque es la primera vez que estas obras, parte de la colección familiar de Alandia, se exponen en el país, indicó.
Muchas de las obras expuestas salieron del país a principios de la década de 1970 y pasaron por museos y galerías en países como Chile, Perú, Rusia y la antigua Checoslovaquia, según información de la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz, que organiza los homenajes a Alandia.
Las obras fueron repatriadas en 1977 y permanecieron en depósitos en las ciudades de La Paz y su vecina El Alto, hasta 2018, cuando la familia de Alandia las recuperó, según la misma fuente.
ARTISTA COMPROMETIDO
Miguel Alandia Pantoja nació en 1914 en el pueblo minero de Catavi, en la región andina de Potosí, falleció en el exilio en Lima en 1975 y al poco tiempo de su muerte sus restos fueron repatriados y se enterraron en el Cementerio General en La Paz.
El artista combatió en la guerra del Chaco entre su país y Paraguay (1932 a 1935), participó en la Revolución Nacional de 1952 y fue parte de la resistencia de las dictaduras militares en la década de 1970, además de impulsar la formación de la Central Obrera Boliviana, la mayor entidad sindical del país.
Pintor autodidacta, Alandia dejó plasmadas en Chile, Perú y Bolivia obras que representan sus mensajes revolucionarios y fue el único artista de la región que expuso sus obras en el Palacio de Bellas Artes de México, por invitación del Gobierno mexicano y del artista Diego Rivera.
«Se puede apreciar en sus bocetos lo que él trataba de decir con su obra, con los murales, una forma de protesta de lo que estaba sucediendo en el momento y es justamente por eso, por sus obras que es exiliado», manifestó Salcedo.
En 1965, el gobierno de facto del militar René Barrientos ordenó destruir toda la obra de Alandia en instituciones públicas y privadas, siendo los primeros en desaparecer un mural en el Palacio de Gobierno en La Paz y otras obras suyas en el Legislativo.
Ante estos intentos de borrar su nombre de la historia boliviana, la Alcaldía de La Paz y su familia buscan, a través de la muestra, saldar una deuda histórica con el artista, según aseguran las autoridades municipales.
LA EXPOSICIÓN
La muestra, que incluye cuadros pintados entre 1940 y 1970, se divide en cuatro momentos representativos en la trayectoria de Alandia, desde sus inicios artísticos y su participación en la guerra del Chaco, pasando por su etapa indigenista y la influencia del muralismo mexicano en su obra, hasta su exilio.
Los cuadros de Alandia reflejan duras críticas a la conquista española y la religión, paisajes del altiplano boliviano, figuras de indígenas aimaras, mineros, mujeres trabajadoras y personajes cotidianos de las festividades paceñas como el kusillo o bufón andino o el carnavalesco Pepino, entre otros.
Uno de los cuadros mayores que se exponen, titulado «Dictadura capitalista», muestra diversas escenas de la lucha de los obreros entre las que resalta una pancarta que reza «queremos pan».
También se exhiben algunos bocetos de los murales que hizo, incluidos los emblemáticos «Voto universal y reforma educativa» y «Monumento a la revolución», que aún se lucen en el Museo de la Revolución Nacional en La Paz.
En una de las salas se armó una instalación con objetos que Alandia usó para producir sus obras, emulando así el que pudo ser su taller artístico, con una sombra proyectada en la pared que hace creer que el artista se encuentra allí.
EL HOMENAJE
La muestra, que permanecerá abierta hasta el próximo 15 de abril, estuvo precedida por el traslado de los restos de Alandia al Museo de la Revolución Nacional en un acto el pasado jueves en el que se recordó su legado artístico y social.
Sus familiares quiere vender la colección completa de sus obras a alguna institución, con miras a que este legado permanezca íntegramente en Bolivia y se pueda conservar en algún espacio, una propuesta que halló eco en la Alcaldía paceña, que ahora coordinará con otras instituciones para hacerlo realidad. EFE
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