La Comedia Francesa y el talento de sus actores, dignos herederos de Molière

22 de mayo de 2017
La Comedia Francesa y el talento de sus actores, dignos herederos de Molière

Con Racine, Shakespeare, Feydeau o Bertolt Brecht, brilla cada noche en alguno de los tres escenarios de la Comedia Francesa la dúctil excelencia de sus actores, herederos directos del arte de Molière, fundador en el siglo XVII de la compañía estable hoy más antigua de Europa.

En la histórica Sala Richelieu junto al Palacio Real, en el Vieux Colombier o en el Studio-Théâtre del Carrousel del Louvre, los éxitos se suceden de manera implacable, dirigidos con audacia vanguardista o sobrio clasicismo, dejados a veces en manos de grandes textos modernos, del cine, la comedia, el cabaré o el rock.

Llama la atención la genial maestría de sus intérpretes, capaces de interpretar todo tipo de papeles en todo tipo de piezas, y de ofrecer dos representaciones de dos montajes diferentes en un mismo día, mientras por la mañana ensayan una tercera y hasta una cuarta composición.

Sí, son artistas moldeables a placer, capaces de ejecutarse con rara perfección ante la batuta de un famoso compañero de la tropa como Denis Podalydès, de un gigante internacional como el belgaholandés Ivo Van Hove, o de la no menos radical directora, cineasta y videoartista brasileña Christiane Jatahy.

Con ella al frente de “La Règle du jeu” conquistan al público desde principios de año como hasta hace unos días hicieron con la minimalista puesta en escena de “Bajazet” (1672), de Jean Racine, dirigida por el también escenógrafo Éric Ruf, actor de la compañía hasta que en 2014 sus compañeros le eligieron administrador general.

No sorprende que “Le Monde”, al comentar esta pieza sobre traiciones amorosas y políticas raramente montada, subrayase que los actores “del Francés” -como también se les conoce- “son más o menos los únicos que pueden interpretar la lengua de Racine con tanta naturalidad y pureza”.

Son también los únicos que pueden, además, penetrar con igual facilidad en la piel de Bob Dylan y transformar en estudio de grabación de su memorable tema “Like a Rolling Stone” (1965) la escena de “Comme une pierre qui…”, pieza que vuelve a París hasta el 2 de julio tras una exitosa gira iniciada en septiembre de 2015.

Entre tanto, una veintena de actores “asociados” triunfan con “La Résistible Ascension d’Arturo Ui”, donde el dramaturgo Bertolt Brecht ilustró en 1941, desde su exilio estadounidense, la ascensión de Hitler al poder, dándole forma de títere mafioso del Chicago de los años 30 al frente de un siniestro “cártel de la coliflor”.

Cuando los actores se lanzan a dirigir, estrenan obras monumentales como la “Lucrèce Borgia” de Victor Hugo vista por Podalydès, otro éxito de la casa, repuesta de febrero a mayo en alternancia en la Sala Richelieu.

Allí donde ve la luz esta semana una nueva producción de Georges Feydeau, “L’Hôtel du Libre-Échange”, en la que el modisto Christian Lacroix, habitual de la Comédie-Française en materia de vestuario, firmará por primera vez los decorados de una pieza.

Al otro lado del Sena, en el Teatro del Vieux-Colombier, donde Racine y Ruf dejaron a Bayaceto asesinado por su hermano, el sultán Amurat, la tropa última “Une vie” (Una vida), montaje cuya acción transcurre en un estudio de radio y que promete ser a partir del miércoles otro diamante teatral.

Fue escrito especialmente para un niño y seis actores de la “Casa de Molière”, algunos verdaderas celebridades nacionales, por un séptimo, Pascal Rambert, como una emisión radiofónica en la que un gran crítico de arte entrevista a un renombrado artista y repasa con él su vida y el arte.

El invitado de postín, su controladora madre ya difunta, su hermano odioso y odiado; Iris, primer amor pintado mil veces; el diablo, su mejor amigo, y el entrevistador componen el reparto.

La temporada incluye otro gran éxito más, esta vez extramuros, en el Teatro del Odeón, “Le Testament de Marie” dirigido por Deborah Warner e interpretado por Dominique Blanc, figura estelar mucho antes de entrar, hace un año, a formar parte de la compañía, donde sus miembros son quienes eligen también a sus nuevos compañeros. EFE