Juliette Gréco, musa del existencialismo e icono de la “chanson francaise”

24 de septiembre de 2020
Juliette Gréco, musa del existencialismo e icono de la “chanson francaise”

París, 24 sep (EFE).- En el universo de la “chanson française”, una mujer ostentaba como ninguna el apelativo de icono: Juliette Gréco, fallecida este miércoles a los 93 años, y cuya amistad con filósofos y poetas le valió ser considerada también “musa de los existencialistas”.

Nació en Montpellier, en el sur de Francia, el 7 de febrero de 1927, pero su vida despegó en verdad en París: en los bares de Saint-Germain conoció a Jean-Paul Sartre y a Simone de Beauvoir, y coincidió con grandes de la escena como el pianista y compositor de jazz estadounidense Duke Ellington.

El cine, el teatro, la música y el cabaré forjaron su trayectoria artística.

Una trayectoria en la que se mantuvo activa hasta 2015, año en que lanzó su gira de despedida, “Merci”, consciente de un probable final cercano que quería que la pillara “de pie, con la mayor elegancia posible”.

VOZ DE GAINSBOURG Y AZNAVOUR

De Gréco han trascendido títulos como “Les feuilles mortes” (1951) y “La Javanaise” (1963), con letra de Jacques Prévert y Serge Gainsbourg, o “Je hais les dimanches” (1951) y “Déshabillez-moi” (1967), escritas por Charles Aznavour y Robert Nyel.

Su infancia fue solitaria, según recordó hoy “Le Monde”, con una relación “caótica” con su madre y un padre ausente, y estuvo marcada por la II Guerra Mundial (1939-1945), por la que su madre y su hermana, integrantes de la Resistencia francesa, fueron deportadas al campo de concentración de Ravensbrück y ella misma encarcelada durante tres semanas.

Pero la juventud le pilló ya en un París liberado. El escritor Boris Vian y Sartre fueron algunas de sus amistades, y este último, filósofo, escribió en su honor en 1944, cuando su trayectoria todavía estaba despegando, la canción “Dans la rue des blancs manteaux”.

Gréco fue figura del cabaré Le Tabou, donde conoció al compositor y trompetista estadounidense Miles Davis. Ella tenía 22 años y él 23, y fueron amantes durante años. El padre de su única hija, no obstante, fue el actor Philippe Lemaire, con el que estuvo casada de 1953 a 1956.

Su siguiente marido, de 1966 a 1977, fue el también actor Michel Piccoli, y su tercera y última unión, con el pianista francés Gérard Jouannest, duró 30 años, de 1988 a 2018.

Grabó su primer disco, “Je suis comme je suis”, en 1951, y su consagración llegó en 1954, cuando puso pie por primera vez en la sala parisina Olympia.

CARRERA EN HOLLYWOOD

Gréco, que reconocía haber sido una mujer “adelantada a su tiempo”, aunque intentó huir del escándalo, se dejó tentar por el cine a uno y otro lado del Atlántico.

Se puso a las órdenes de Jean Cocteau en 1950 con “Orphée” y de Jean Renoir en 1955 con “Elena et les hommes”, y en Hollywood trabajó igualmente con otros grandes del séptimo arte, como Henry King (“The sun also rises”, 1957) o John Huston (“The roots of heaven, 1958), además de compartir cartel con Orson Welles en “Crack in the Mirror” (1960).

“No he tenido para nada una vida normal”, reconocía en 2016 en una entrevista en el semanario cultural “Télérama”.

Para entonces estaba a punto de cumplir 89 años, y sin embargo decía no ser consciente del paso del tiempo.

“¡No tengo tiempo de verme envejecer! Soy muy orgullosa, pero no tengo vanidad. Me subí al escenario empujada por otros, canté como si actuara, se convirtió en una razón de vida, y me pasé la vida haciendo progresos. He tenido una suerte loca y una existencia muy particular”, aseguraba.

Su muerte coincidió este miércoles con la de otro símbolo de la cultura francesa, en su caso de los fogones: el legendario chef Pierre Troisgros, uno de los padres creadores de la “nouvelle cuisine”, fallecido a los 92. EFE

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