Julia Navarro: “En la Guerra Civil se perdió la libertad y también el futuro”

5 de mayo de 2019
Julia Navarro: “En la Guerra Civil se perdió la libertad y también el futuro”

Bogotá, 5 may (EFE).- A pesar de que sitúa sus novelas en épocas pasadas, Julia Navarro no escribe novela histórica: las suyas son novelas de personajes, de gente anónima en periodos concretos, como los miles de españoles en el exilio tras una Guerra Civil en la que el país perdió “la libertad, pero también el futuro”.

En esa pérdida irreparable que fue para España el exilio sitúa Navarro (Madrid, 1953) su última novela, “Tú no matarás” (Plaza & Janés), un colosal escrito de casi 1.000 páginas que hablan sobre la culpa y la lucha de la conciencia, porque, como dice la escritora en una entrevista con Efe, “el último misterio que hay en la tierra es el hombre”.

“El hombre en estos 20 siglos ha llegado a conocer los lugares más recónditos del planeta. Pero el último misterio es el ser humano. A través de las novelas, de los personajes, intento reflexionar sobre la condición humana”, explica la escritora.

Las novelas de Julia Navarro son novelas de personajes.

“Yo no hago novela histórica, yo no cojo un personaje histórico y cuento que hizo. Yo hablo de gente anónima, pero que, para que tenga sentido lo que hacen esas personas, hay que contextualizarlo”, dice sobre su carrera.

Por eso, Navarro defiende la importancia de ese contexto para entender el comportamiento de sus personajes, que se mueven “por los códigos del momento”.

Como ocurre con una de las protagonistas de “Tú no matarás”, Catalina, madre soltera, que persigue a su amado “para salvarse a sí misma, salvar a su familia y salvar a su hijo”.

“En aquella época ser madre soltera era quedar absolutamente señalada, estigmatizada y condenada al ostracismo. Entonces si tú intentas entender a Catalina con los códigos de hoy no entiendes nada. Por eso es muy importante explicar ese contexto”, afirma.

Pero el marco histórico es ineludible a lo que cuenta Navarro en “Tú no matarás”; la pérdida de intelectuales como consecuencia de la guerra está presente en esas páginas, porque esa pérdida de los intelectuales provocó un daño “absolutamente irreparable” en la historia de España.

Es la novela que más le ha costado escribir porque está ambientada en la España de sus abuelos, un país en el que no vivían, sino “sobrevivían”.

“Tenía una sensación de viaje a una película en blanco y negro. Todo me parecía terrible, me parecía en blanco y negro. Yo estaba escribiendo y es que los veía, y eso me dolía”, dice.

Fue ese dolor lo que provocó que Navarro apartase esa novela cuando sólo llevaba tres meses escribiéndola: “Tocar esa realidad me hacía daño y por eso cuando estaba escribiendo esa primera parte de la novela no me sentía capaz de seguir adelante. (…) Me producía tanta desazón…”.

Las heridas de aquella guerra todavía se sienten en España y la sombra del guerracivilismo planeó sobre la campaña electoral del 28 de abril, en unos comicios en los que la extrema derecha recuperó, con otras siglas, la representación en el Congreso que perdió en 1982.

A pesar de que dejó el periodismo hace quince años, Navarro siguió con atención esa campaña, y se muestra preocupada por la entrada de Vox a la política institucional.

“Me produce un cierto estremecimiento pensar que haya dos millones y medio de personas que se hayan hecho eco de un discurso tremebundo como es el de Vox. La mayoría pensábamos que estábamos vacunados contra ese tipo de opciones políticas y al final resulta que España no es diferente”, asevera.

La posición de la autora sobre la memoria histórica es contundente: defiende sacar el cadáver del dictador Francisco Franco del mausoleo del Valle de los Caídos y que el Estado facilite la apertura de fosas comunes con muertos del bando republicano.

“El Estado tiene la obligación de facilitar que todas aquellas familias y todas aquellas personas que tengan familiares enterrados en las cunetas los puedan rescatar, pero ya, sin más dilación”, agrega.

Navarro llegó a la novela de manera “natural” desde el periodismo, profesión que ejerció durante más de 35 años en los que hizo “prácticamente de todo”: desde presentar informativos de televisión hasta publicar libros sobre política, hasta que en 2004 publicó su primera novela, “La hermandad de la sábana santa”, su primer gran éxito editorial.

Desde entonces, ha publicado “La Biblia de barro” (2005), “La sangre de los inocentes” (2007), “Dime quién soy” (2011), “Dispara, yo ya estoy muerto” (2013) e Historia de un canalla” (2016), todos ellos con grandes cifras de ventas.

Las suyas son novelas populares, de masas, que llegan a miles de lectores y que provocan largas colas en las firmas de libros, si bien desde ciertos círculos culturales denostan esta literatura.

Así, critica tajantemente esa “actitud” de quien dice “que la cultura es cosa de pocos”, y afirma: “A veces hay actitudes totalmente excluyentes. Hay una tendencia bastante elitista”. EFE

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