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Un Museo de la Burocracia para alertar de que el papeleo frena a la economía alemana

 19 junio, 2024

Salvador Martínez Mas

Berlín, 19 jun (EFE).- Un esqueleto que espera en una sala para hacer una gestión ante una autoridad pública y en cuyo regazo reposa el libro ‘Bürokratie die Utopie der Regeln’ o «Burocracia la utopía de las reglas» representa lo que sienten quienes se enfrentan a la lentitud de la administración germana, a la cual le han dedicado en Berlín una exposición temporal llamada Museo de la Burocracia.

Lanzada por la Iniciativa Nueva Economías Social de Mercado (INSM), un centro de estudios vinculado al mundo empresarial alemán, el Museo de la Burocracia, que abrió a finales de abril y cerrará sus puertas a finales de junio, plantea con ironía cómo la existencia de un leviatán de normas del Estado germano frena a la economía del país del canciller Olaf Scholz.

La de Alemania es la única gran economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que acabó en recesión en 2023, al contraerse el PIB un 0,3 %, una caída de la que se responsabiliza en parte a la burocracia.

«Hemos visto en estudios que el 58 % de las empresas no quieren invertir más en Alemania por la burocracia, por eso es el gran problema de la economía alemana», dijo a EFE Thorsten Alsleben, director de la INSM.

Según los cálculos de los responsables de la exposición, miles de visitantes ya han podido ver la muestra, donde se invita a reflexionar sobre el peso de la burocracia a través de una decena de instalaciones artísticas.

El usuario de fax

Una escultura que imita al célebre «Pensador» del genio francés Auguste Rodin se titula en el Museo de la Burocracia el «Usuario del Fax», pues la figura del hombre desnudo reflexiona frente a un montón de faxes.

«En Alemania hay hoy día más faxes que en ningún otro sitio porque los legisladores piensan que todo aquello que se manda por fax llega con carácter oficial, mientras que se considera que los correos electrónicos no son una vía de comunicación segura», cuenta Martin Knapp, uno de los guías de la muestra, en una presentación del Museo de la Burocracia.

«Hemos tenido visitantes de Dinamarca que nos han dicho que en la administración danesa hay faxes pero sólo en aquellas secciones de la administración que comunican con la administración de Alemania», agregó Knapp entre risas de los visitantes.

Al visitante del Museo de la Burocracia golpea a la entrada de la muestra, junto al «Usuario del Fax», una alta torre de 70 archivadores que representan toda la documentación necesaria para levantar un aerogenerador en el territorio germano.

Caracoles que se reproducen

También hay una instalación en la que se muestra la reproducción de un tronco de un gran árbol que invita a pensar en los 52 árboles diarios que son necesarios para conseguir el papel que precisa la actividad de la administración alemana.

Además, un rincón recoge fotografías de carteles en los que las autoridades lanzan mensajes extraños o contradictorios a la población como ese que reza «Prohibido jugar en el jardín de infancia» o «Queda terminantemente prohibida la eliminación de este aviso».

En otro espacio de la muestra hay un terrario de caracoles africanos capaces de reproducirse por centenares. Su presencia en el Museo de la Burocracia representa la capacidad de la administración de reproducirse.

«Hicimos un estudio a principios de año y a nivel del Estado pasa igual, cuando éste se siente muy bien, se reproduce y por eso desde 2017 en Alemania hay 42.000 nuevas plazas de funcionarios», explicó Alsleben, antes de apuntar que los propios trabajadores públicos que han visitado la muestra se han tomado a risa la comparación.

Mucho de mejora frente a la burocracia

«La respuesta que hemos recibido ha sido impresionante, hemos recibido miles de visitantes pero también muchos políticos, incluidos del Gobierno y del Bundestag», añade el responsable de la INSM, que alude Cámara Baja del Parlamento alemán.

Sobre la última iniciativa del Gobierno del canciller Olaf Scholz consistente en la que es la cuarta ley para el desmantelamiento de la burocracia, Alsleben lamenta que, pese a que parecía una buena idea, de 400 reglas que se querían eliminar inicialmente con esa norma, al final, sólo unas 40 están afectadas.

En este sentido, Hubertus Bardt, economista del Instituto para la Economía Alemana, dice a EFE que aún «hay mucho potencial y se puede hacer más» en la eliminación de la burocracia que deriva en redundancias o ineficacia.

Él piensa que la exposición berlinesa, aunque pueda resultar caricaturesca, señala un problema real porque «cuando se pregunta a las empresas, éstas dicen que la burocracia es uno de sus grandes problemas, también porque la burocracia cada vez se hace más complicada». EFE

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