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Los códices contemporáneos de Enrique Chagoya abordan colonialismo con sátira

 12 abril, 2023

Nora Quintanilla

Nueva York, 12 abr (EFE).- El artista mexicano-estadounidense Enrique Chagoya muestra en una exposición abierta hasta el 13 de mayo en Nueva York una serie de códices contemporáneos inspirados en documentos de la época prehispánica con los que aborda, desde la sátira, ideas de colonialismo, fronteras e identidad.

El más reciente, «The New Codex Ytrebil», que se puede ver en la George Adams Gallery del Soho, es un códice de papel amate y se diferencia de los más de treinta que ha realizado en su carrera en que evoca los catecismos testerianos, con los que los colonizadores evangelizaron a los indígenas en el centro de México.

La obra combina figuras como una pirámide y una mujer indígena junto a elementos de hoy, como un avión que tira bombas o un dios maya vestido de Batman, con palabras que se leen de derecha a izquierda y cuyo significado cambia según quien las usa, como libertad, igualdad, democracia, guerra, o la frase «yo te amo».

Chagoya, que nació en México y es ciudadano de Estados Unidos, donde enseña Arte desde hace casi 30 años en la Universidad de Stanford, reveló su fascinación por la historia y la migración en conversación con EFE y bromeó con que practica una especie de «antropología reversa» para «poner un espejo» frente al público.

A modo de «collage», el artista junta héroes de cómic, iconos religiosos o figuras tradicionales mayas y juega con personajes como el «salvaje iluminado», el «forastero ilegal» o el «caníbal romántico» en sus reinterpretaciones de temas actuales, con un formato que recuerda a los pocos códices aztecas y mayas que se conservan.

La inmensa mayoría de esos documentos fueron destruidos por los conquistadores, por lo que propone una «ficción»: «¿Qué pasaría pasaría si un indígena viajara al presente y tratara de explicar esa historia a través de sus ojos?».

La exposición incluye ocho códices contemporáneos de Chagoya, además de varias pinturas recientes que se relacionan con ellos, y se llama «Borderless» (Sin fronteras) para deshacerse de los «límites» que «cambian constantemente», tanto visibles, como «invisibles», de clase social, sexo o nacionalidad.

A la vez, explica que siente -y a la vez no- de todos los países en los que ha hecho vida, como México, Estados Unidos, Francia o España: «Te vuelves parte de todo lo que tú quieres, un lugar que no existe en un área geográfica», comenta.

Haciendo gala del humor que impregna su obra, el artista cuenta que se autorretrató en uno de sus códices haciendo referencia a una prueba de ADN a la que se sometió y que le mostró que tiene genes de «culturas opuestas»: indígenas del centro de México, ibéricos, judíos askenazís y árabes.

«En mi sangre mis genes se llevan bien, ¿por qué la humanidad no puede hacer lo mismo? No trato de acusar a nadie, sino de poner mi obra como espejo de la historia humana», reiteró riéndose. EFE

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