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Votantes chilenos rechazan abrumadoramente nueva constitución progresista

 05 septiembre, 2022

Santiago de Chile, 5 sep (EFE).- Con casi todas las papeletas contadas, el 62% de los votantes rechazó la propuesta con un 38% votando a favor, según el Servicio Electoral de Chile.

La constitución propuesta, que contó con el apoyo del presidente izquierdista Gabriel Boric, incluía 388 artículos que habrían ampliado significativamente los derechos sociales, aumentado la regulación ambiental y otorgado al gobierno una mayor responsabilidad en los programas de bienestar social. También habría brindado plena paridad de género y agregado puestos designados para representantes indígenas.

El documento fue rechazado en todas las provincias de Chile, incluida la capital más progresista de Santiago y su área metropolitana, donde los votantes apoyaron abrumadoramente a Boric en diciembre pasado durante las elecciones presidenciales.

Boric respondió a la derrota en un discurso televisado en vivo a la nación después del cierre de las votaciones el domingo.

“Hoy el pueblo de Chile ha hablado, y lo ha hecho alto y claro”, dijo Boric. “Nos han dado dos mensajes. El primero es que aman y valoran su democracia… El segundo es que el pueblo de Chile no quedó satisfecho con la propuesta de constitución y, por lo tanto, ha decidido rechazarla de manera clara. en las urnas”.

Las imágenes de Santiago el domingo muestran un estado de ánimo sombrío entre los partidarios de la constitución, mientras que otros celebraron la noticia de que había sido rechazada.

La constitución actualmente vigente fue redactada bajo la dictadura de Augusto Pinochet, quien gobernó Chile con puño de hierro de 1973 a 1990. Los defensores de la nueva constitución querían romper con el pasado autoritario de Chile y un documento que reflejara los intereses de las comunidades que, según para ellos, había sido ignorada.

¿Por qué cambiar la constitución?

El cambio propuesto se inició en 2020 cuando el entonces presidente Sebastien Piñera convocó un referéndum sobre la creación de una nueva constitución en medio de la agitación social y el descontento popular provocado por un aumento en las tarifas del metro en octubre de 2019.

En octubre de 2020, más del 78% de los votantes chilenos aprobaron un plebiscito que cambio constitucional propuesto y en junio de 2021, volvieron a emitir su voto para elegir a los miembros de una asamblea constituyente.

La Asamblea Constituyente fue la primera en el mundo en tener plena paridad de género y la primera en la historia del país en incluir asientos designados para representantes indígenas.

Los partidarios tenían la esperanza de que su postura progresista se reflejaría en una constitución nueva y actualizada.

Y el propio proceso constituyente fue elogiado internacionalmente por darle al país una salida institucional a una crisis social y por responder a las demandas de los chilenos modernos de más igualdad y una democracia más inclusiva y participativa.

Según el profesor de la Universidad de Chile, Robert Funk, eliminar los remanentes del pasado impuestos por Pinochet fue un factor clave para crear una nueva constitución.

“La constitución existente en Chile fue redactada originalmente en 1980 bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet. Desde entonces, fue enmendada muchas, muchas veces, pero siempre fue cuestionada porque fue impuesta durante una dictadura”, dijo Funk.

Camino al rechazo

Después de mucha deliberación, el borrador final de la versión revisada la constitución fue presentada a Boricsucesor de Piñera, en julio de este año.

Pero aunque la mayoría de los votantes chilenos apoyaron la idea del cambio constitucional en octubre de 2020, aparecieron divisiones sobre el borrador propuesto.

Poco después de que se hiciera público el borrador, diferentes encuestas comenzaron a mostrar una tendencia creciente hacia el rechazo de la carta, y el gobierno reconoció públicamente ese escenario.

La constitución derrotada habría sido una de las más progresistas del mundo, dando al estado un papel de primera línea en la provisión de derechos sociales.

El borrador ponía un fuerte énfasis en la autodeterminación indígena y en la protección del medio ambiente, y habría desmantelado el sistema de derechos de agua altamente privatizado. Había exigido la igualdad de género en todas las instituciones públicas y empresas, y consagrado el respeto a la diversidad sexual. También preveía un nuevo sistema nacional de salud.

Pero el proyectose volvió amargamente divisivo.

La derecha argumentó que el borrador desplazaría al país demasiado hacia la izquierda, o que era demasiado ambicioso y difícil de convertir en leyes eficientes. En el período previo a la votación, incluso algunos de sus partidarios de izquierda querían que se hicieran ajustes, con su lema “aprobar la reforma”.

La oposición ha prometido comenzar un nuevo proceso para reescribir la constitución, prometiendo a los votantes que la próxima reflejará mejor sus intereses.

En su discurso del domingo, Boric señaló que este no era el final de los esfuerzos hacia la reforma.

“Esta decisión de los chilenos y chilenas exige a nuestras instituciones y actores políticos trabajar más fuerte, con más diálogo, con más respeto y cuidado, hasta llegar a una propuesta que nos interprete a todos, que sea confiable, que nos una como país”. dijo Bórico.