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La falta de control de las barras, el problema que socava al fútbol chileno

 30 agosto, 2022

Santiago de Chile, 30 ago (EFE).- Pese a que las gradas siguen casi vacías por las medidas para contener la pandemia del covid-19, la violencia de las barras bravas y la falta de control por parte de Policía y clubes han convertido los estadios en un territorio hostil y devenido en uno de los mayores problemas del fútbol chileno.

Una crisis nacional a la que según los comentaristas locales se suma una liga frágil, sin grandes estrellas y con los equipos chilenos fuera de las competiciones internacionales, una gestión privada marcada por la economía de mercado que apenas invierte en el fútbol formativo y un negocio centrado en los derechos de televisión y el mercado de traspasos, olvidando al aficionado y la marca.

El último episodio, tildado de vergonzoso por la prensa local, ocurrió este fin de semana en el clásico universitario, un partido que fue elegido por su interés y simbolismo para reabrir el Estadio Nacional, que ha sido sometido a una amplia remodelación para adecuarlo a las necesidades de los Juegos Panamericanos, que por vez primera se celebrarán en Chile en 2023.

Concluido el encuentro, que acabó con la victoria como visitante por 0-3 de la Universidad Católica, los hinchas de la Universidad de Chile invadieron el campo, agrediendo a funcionarios de seguridad y tratando de arrancarle la camiseta a los jugadores mientras éstos trataban de alcanzar el túnel hacia los vestuarios.

Incluso llegaron a vandalizar el monumento de recuerdo a los detenidos desaparecidos y a las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que usó el emblemático recinto como centro de detención y tortura tras el golpe de Estado que el 11 de septiembre de 1973 acabó con el gobierno democrático de Salvador Allende.

Una invasión que probablemente supondrá una fuerte sanción para «la U», que carece de estadio propio y que cada semana debe esperar a ver donde puede jugar de local, ya que en la mayoría de los estadios las autoridades vetan a sus hinchas.

«Nada justifica estos actos vandálicos, bajo ningún contexto. Los condenamos profundamente, porque dañan el trabajo de cientos de personas que se esforzaron por entregar a nuestros fanáticos la mejor organización, pensando en que era nuestro regreso al principal recinto deportivo del país», explicó el club en un comunicado.

Los hinchas de la Universidad de Chile eran los únicos que estaban en el interior del estadio, ya que solo se admitió la entrada a seguidores locales para evitar incidentes.

SANCIONES DE LA CONMEBOL

Pero la violencia de las barras no se limita solo a los partidos de la liga nacional, también le han costado este año sanciones a Colo Colo por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) por incidentes ocurridos en sendos encuentros de la Copa Libertadores y de la Copa Sudamericana.

El organismo le impuso una multa de 8.000 dólares por los incidentes ocurridos durante el partido que Colo Colo jugó el 5 de mayo en Perú ante Alianza Lima, en la cuarta jornada del grupo F, y que concluyó con una persona detenida y varios agentes y aficionados con contusiones.

Y con 90.500 dólares y el cierre del estadio por los altercados ocurridos en el estadio Monumental de Santiago durante el choque con River Plate, correspondiente igualmente a la fase de clasificación de la actual Copa Libertadores.

Entonces Conmebol castigó a Colo Colo por irregularidades en la entrega, cantidad y ubicación de las entradas, incumplimiento del protocolo previo al inicio del partido, los desórdenes sucedidos en las inmediaciones del recinto deportivo de Macul y la interrupción del encuentro por bengalas, además de enfrentamientos que dejaron heridos.

La violencia de las barras llevó, igualmente, a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) de Chile a sancionar al Cacique después de que un grupo de ultras invadiera el campo durante la visita al Audax Italiano.

«Antes de iniciar el partido hinchas de ambos clubes ingresan al terreno de juego provocando una serie de incidentes teniendo que intervenir carabineros», consignó el árbitro .

¿QUIÉN VELA POR LA SEGURIDAD?

Según expertos consultados por Efe, el problema no son tanto las barras en sí, ya que en su opinión los violentos «son unos pocos y están identificados», si no la falta de coordinación entre los clubes y las fueras de Seguridad.

Al actuar como empresas privadas, la seguridad en el interior de los estadios es responsabilidad de los clubes.

Sin embargo, estos acusan a las fuerzas de Seguridad de no actuar con la suficiente contundencia en el exterior de los estadios, donde deben imponer el orden.

«Yo solía ir al fútbol con mis hijos, pero ahora nos da miedo», explica a Efe un seguidor de Unión Española, que también solía ir a la grada con su padre.

«Además de ser caro y haber un ambiente hostil, te puede pasar cualquier cosa al ir o volver a casa. Por eso la gente prefiere verlo en televisión. Cunado se habla de la polémica por el aforo, se centran en las restricciones de la pandemia», detalla.

«Pero aunque no hubiera restricciones, la gente tampoco iría. Los estadios no son un sitio atractivo como en otros países», zanjó. EFE

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