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Cuatro heridos y un molino histórico quemado en nuevo ataque en sur de Chile

 30 agosto, 2022

Santiago de Chile, 30 ago (EFE).- Al menos cuatro personas resultaron heridas el lunes por disparos perpetrados por un grupo de encapuchados, quienes también quemaron un histórico molino en un nuevo ataque en el sur de Chile, el primero de gravedad que ocurre tras la detención del líder radical mapuche Héctor Llaitul.

El ataque tuvo lugar en la comuna de Contulmo, en la región del Biobío (600 kilómetros al sur de la capital) en el predio donde se ubica el centenario Molino Grollmus, una de las atracciones turísticas de la zona.

De los cuatro heridos, hay dos hombres «con lesiones graves», aunque no se encuentran «en riesgo vital», informó en rueda de prensa el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve.

«Estamos hablando de un adulto mayor, con una fractura expuesta en una pierna y con un traumatismo encefalocraneano, y de una persona de 48 años, con un trauma ocular, al parecer grave», detalló Monsalve, quien calificó los hechos de «acto criminal cobarde».

Se trata del primer atentado de gravedad luego de la detención la semana pasada de Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), una de las principales organizaciones radicales mapuche que operan en el sur de Chile.

Su detención por los delitos de robo de manera, hurto y atentado contra la autoridad se enmarca en una investigación iniciada en 2020 tras una denuncia presentada por la Administración del expresidente Sebastián Piñera (2018-2022) y ampliada el pasado julio por el Gobierno actual.

«Desde el Gobierno Regional del Biobío condenamos enérgicamente el atentado incendiario contra el Molino Grollmus. Insistimos y abogamos por seguridad para todas y todos los habitantes de la región», dijo por su parte en Twitter el Gobierno regional.

«NADA JUSTIFICA LAS ARMAS»

En esa región y en la vecina La Araucanía existe desde hace décadas el llamado «conflicto mapuche», una disputa territorial entre el Estado, comunidades radicales indígenas y empresas forestales que explotan tierras consideradas ancestrales.

En ese contexto se producen casi a diario ataques incendiarios a maquinaria y predios y cortes de ruta -muchos de ellos reivindicados por la CAM- y periódicamente ocurren también tiroteos con víctimas mortales.

Pese a que prometió que no lo haría, el presidente Gabriel Boric decretó en mayo el estado de excepción en la zona, que permite el despliegue de las Fuerzas Armadas para el control del orden público y que rigió durante meses en el mandato de Piñera.

«El Gobierno repudia el uso de la violencia como herramienta en un régimen democrático (…) Aquí no hay nada que justifique las armas de fuego», añadió Monsalve, quien indicó que hasta ahora ningún grupo ha reivindicado el ataque.

El agravamiento del «conflicto mapuche» y la escalada de violencia en la zona es uno de los temas más complejos con el que tiene que lidiar Boric y la semana pasada se cobró la primera baja en su gabinete.

La ya exministra de Desarrollo Social Jeannette Vega presentó su renuncia un día después del arresto de Llaitul luego de que se filtrase que una de sus asesoras contactó con el líder mapuche en mayo. EFE

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