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Alberto Moreno escribe un libro-ensayo sobre su padre, el cine y él mismo

 26 julio, 2022

Madrid, 26 jul (EFE).- Alberto Moreno (Madrid, 1981), periodista y director de la revista Vanity Fair desde 2017, acaba de publicar en Círculo de Tiza su primera obra literaria, un libro-ensayo donde habla de su padre, de su hijo, del cine y de él mismo. Una extraña reflexión en negativo que ha titulado «Las películas que no vi con mi padre».

«Habría sido genial poder escribir el título del libro en afirmativo pero no es la realidad que me tocó vivir, así que hago lo que puedo con lo que tengo, y menos mal que cuento con mis obsesiones, mis extravagancias y todos esos cuadernos donde anoté carencias que ahora son muletas», explica el escritor en este ensayo, que no es más que un «diario premium», como él mismo lo define en una entrevista con Efe.

«Es una especie de catálogo pop de los 80 y 90 que quizá no sea la época más erudita del cine, pero sí probablemente la que más adhesiones emocionales ha generado», señala Moreno, consciente de que es raro vender un libro sobre cine donde no se analizan películas sino que se utilizan como «medium» -la palabra la elige el propio escritor- para sentirse cerca de su padre, fallecido en 2013 a los 60 años.

Puede ayudar a entender el texto el hecho de que Moreno es un gran coleccionista, extremadamente ordenado, con una memoria prodigiosa y muchas manías -el libro se abre con una frase de su madre: «¿Qué película estás viendo? Ah, la misma», refiriéndose a «El apartamento», de Billy Wilder, que reconoce haber visto más de 30 veces-.

También guarda un cuaderno con notas de las 6.100 películas que ha visto (las últimas cien, después de terminar el libro) en sus cuarenta años de vida. A pesar de ello, Moreno insiste en que el cine «no es» lo que más le mueve, ni este escrito es -ni pretende ser- una guía o un análisis de películas. Es «el retrato de una ausencia», la de un padre que se fue muy pronto.

«He tenido la suerte de escribir mi vida, y como tiene elementos que son universales, ha habido una editora que ha considerado que le puede valer a más gente», apunta con un toque de humildad, aunque en principio la editorial le había propuesto editar las columnas que escribe todos los domingos en Vanity Fair.