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Berlín insiste en que Rusia no es «fiable» y apoya reducción de consumo de CE

 22 julio, 2022

Berlín, 22 jul (EFE).- El Gobierno alemán insistió hoy en que Rusia no es «un socio fiable», tras reanudarse los suministros a través de Nord Stream, y respaldó la propuesta de la Comisión Europea (CE) de reducir el consumo de gas en un 15 %, incluido en aquellos países que no dependen de la energía rusa.

«Es una propuesta correcta», afirmó el ministro de Economía y el Clima, el verde Robert Habeck, para recordar que ésta no es aún algo «acordado» y que topa con el rechazo de otros países del bloque comunitario.

Habeck, con rango de vicecanciller en el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales de Olaf Scholz, aludió a la negativa de aquellos socios que no ven por qué deben reducir su consumo, ya que no tienen una fuerte dependencia del gas ruso, como Alemania.

Pero consideró que lo correcto es mantener el principio de «unidad» en la respuesta a Moscú y que todos los países «contribuyan» a reducir ese consumo, de acuerdo al principio de «solidaridad» formulado ayer por la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen.

Hasta ahora, Grecia, España y Portugal, ha mostrado su desacuerdo con la medida propuesta desde Bruselas.

Según Habeck, se ha demostrado, tras la «absolutamente injustificable agresión a Ucrania», que Rusia no es «un suministrador fiable», sino que aprovecha «cualquier pretexto» para practicar la «extorsión» hacia Alemania y el conjunto de Europa.

Los diez días de suspensión de los suministros a través de Nord Stream obedecieron, según Moscú, a tareas de mantenimiento y la falta de una turbina, de fabricación alemana, lo que según Berlín no tiene el menor «fundamento técnico».

«Rusia es un factor de riesgo creciente en el sistema energético», afirmó Habeck, para quien no está garantizado que vayan a mantenerse los suministros de gas ruso ni a qué nivel.

Alemania ha logrado reducir su dependencia del gas ruso, que en febrero, con el inicio de la invasión de Ucrania, significaban el 55 % del total de sus importaciones, para reducirlos al 26 %, según cifras del Ministerio.

El propósito del Ejecutivo de Scholz es «avanzar» hasta lograr desvincularse de ese «socio no fiable» que es Rusia, pero ello no se logrará de manera inmediata, recordó Habeck.

ALIVIO Y RECELOS

Las declaraciones del ministro de Economía siguieron a la reanudación del suministro de gas procedente de Rusia a través de Nord Stream tras diez días de suspensión por las aludidas tareas de mantenimiento.

La cantidad de gas que empezó a llegar a primera hora de la mañana era aproximadamente del 30 % de la capacidad máxima de la conducción, explicó el presidente de la agencia federal de redes alemana (Bundesnetzagentur), Klaus Müller.

El responsable de la autoridad reguladora precisó que el porcentaje de gas previsto para hoy a través de Nord Stream 1 es de unos 530 GWh/d y que el cálculo es que se estabilice en cerca del 40 %, aproximadamente el nivel previo al corte de hace diez días.

Pero advirtió Müller, en línea con el ministro, de que «desafortunadamente, la incertidumbre política y el recorte del 60% desde mediados de junio se mantienen».

MEDIDAS INTERNAS

Al margen de la propuesta de Von der Leyen, pendiente de que prospere entre los socios, Habeck anunció una serie de medidas destinadas a garantizar el suministro energético en Alemania.

Junto al uso de las reservas de carbón -medida previamente anunciada por Berlín- para favorecer que el gas que vuelve a fluir quede almacenado hasta lograr el nivel previsto para el invierno del 95 % -actualmente, en el 65 %-, Habeck anunció medidas de ahorro dentro del país.

Se usará así de forma preferente el carbón y el petróleo para el transporte ferroviario y se regulará la temperatura máxima en edificios, oficinas e instalaciones públicas.

No se prevé implantar, de forma obligatoria, límites al uso de la calefacción en el hogar. Aunque sí se propone Habeck prohibir explícitamente el uso del gas para calentar el agua de piscinas de uso privado.

«Eso no significa, creo yo, que vayamos a mandar a la policía a cada una de las casas con piscina a que compruebe la temperatura del agua», precisó el ministro.

«No quisiera vivir en un país donde los ciudadanos quedaran sometidos al control policial», añadió, en lo que parecía una respuesta a una columna publicada en el semanario «Der Spiegel», en que se aludía al exdictador rumano Nicolae Ceaucescu y supuestos planes de Habeck de crear una «policía de las temperaturas». EFE

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