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Bellucci estrena en España «De diva a diva» su homenaje a Maria Callas

 16 julio, 2022

Peralada (Girona), 16 jul. La italiana Monica Bellucci ha estrenado ayer viernes en España su particular homenaje, y también el del director Tom Volf, a la neoyorquina Maria Callas a través de un espectáculo «De diva a diva» que ha tenido como escenario el Festival de Peralada.

Bellucci ya advertía un día antes al pisar la Costa Brava que entendía perfectamente lo que vivió Callas en forma de doble imagen: la pública y conocida por el público y la personal e investigada por Volf.

El fotógrafo y cineasta inició hace una década un trabajo por conocer lo que había detrás de aquella soprano que enamoró al mundo, ella a su vez del magnate Aristóteles Onassis y que acabó despechada en un apartamento de París con poco más que aquella propiedad, algunas joyas y todos sus recuerdos.

Tom Volf se entrevistó con numerosos testigos de la vida de la neoyorquina, recuperó documentos y cartas suyas y lo volcó todo en el laureado documental «Maria by Callas», que profundiza en esa dicotomía entre la cara conocida y la desconocida de la cantante.

Después vino un libro con todo ese material y, finalmente, «Maria Callas. Cartas y Memorias», el espectáculo concebido para que Monica Bellucci, diva desde su papel de actriz, encarne a otra, la admirada soprano, la enamorada de Onassis, pero también la que acabó sus días en la soledad de su apartamento parisino.

Precisamente ese espacio es el que se ha recreado sobre el escenario de Peralada, presidido por un sofá y la presencia de Bellucci ataviada con un vestido negro que perteneció a Callas y que nadie más ha lucido.

La italiana explicaba este pasado jueves que esa pieza tan exclusiva le había permitido contactar con la soprano, ponerse en su piel y sentir en parte lo que ella sintió.

Al público se lo transmite a través de la lectura de esas cartas recopiladas por Tom Volf y que tenían distintos destinatarios, entre ellos el magnate Onassis, pero también de documentos con reflexiones sobre la madre y la hermana de Maria Callas.

Y de fondo, cómo no, la voz omnipresente de Callas a la que Monica Bellucci, gracias a su capacidad como actriz, puede remedar en muchas cosas, pero no en aquel don para la ópera.

La noche tórrida, al menos para estar en la Costa Brava, contribuía a la languidez que se esforzaba por mostrar Bellucci sobre el escenario.

En este estreno en España de «Maria Callas. Cartas y Memorias», las cartas se han leído en francés, un guiño al público galo que habitualmente visita este festival por la proximidad geográfica y también por su tipo de propuestas, principalmente de los ámbitos de la lírica y la danza.

La música ha venido de la mano de la orquesta GIO Symphonia bajo la dirección de Francesc Prat, que ya lamentó en la previa ser el único de espaldas a Bellucci, ubicado en la parte posterior del escenario.

La combinación de los acordes en directo, junto a la voz de Maria Callas surgida de un viejo gramófono, el sofá que reproducía al de aquel apartamento de la avenida George Mandel de París y el vestido negro conformaban una escenografía pensada para darle todo el protagonismo a las palabras de la soprano.

Ese ha sido el gran mérito de Monica Bellucci, convertirse en una especie de médium capaz de transmitir aquellas frases para dejar claro que, al menos, dos Callas pisaron este mundo de manera simultánea, la que conoció el público y de la que supieron sólo unos pocos.

A través de Bellucci en una especie de viaje al estilo del cuento navideño de Dickens de cuatro décadas, las diferentes etapas de la vida de la neoyorquina se suceden desde la de las primeras interpretaciones y la boda con Meneghini hasta el momento en que conoce a Onassis, la posterior separación y los años de nostalgia y soledad.

Peralada, según explicaba Volf, se ha convertido así en el lugar del regreso a España de Maria Callas, aunque se haya expresado en francés y lo haya hecho encarnada en una actriz italiana.