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El Barça, a por un botín de un millón de euros

 18 junio, 2022

Barcelona, 18 jun (EFE).- Un millón de euros. Esta es la cantidad que se embolsará el campeón de la Liga de Campeones de balonmano. Desde la temporada 2009-10, el título se decide en formato Final a Cuatro en el Lanxess Arena de Colonia, unas instalaciones propias de la NBA.

El Barça es uno de los cuatro aspirantes a llevarse un botín que la Federación Europea de Balonmano (EHF) ha mantenido. Y eso que este año los organizadores de la competición europea cesaron su relación con uno de sus patrocinadores principales, debido a la guerra en Ucrania. Se trata de Nord Stream 2, constructora del gasoducto entre Rusia y Alemania, y subsidiaria de la energética rusa Gazprom.

El equipo azulgrana, vigente campeón y rey de Europa con 10 títulos, buscará el billete a la final este sábado contra el Kiel alemán. El Veszprém húngaro y el Kielce polaco se jugarán el otro pase. Lo harán en unas instalaciones de última generación, con capacidad para 20.000 espectadores, que volverán a llenarse para una Final Four de la ‘Champions’ después de dos años sin público debido a la pandemia.

El azulgrana será el color con menos presencia en las gradas del coliseo alemán. Está previsto que acudan alrededor de 250 seguidores catalanes a un evento en el que el precio de los abonos roza la exclusividad. Una entrada básica cuesta alrededor de 320 euros, mientras que el importe de un pase VIP y un asiento a pie de pista se sitúa en los 750 y los 1.200 euros, respectivamente.

Esta es una de las fórmulas que tiene la EHF de hacer caja. Antes de la pandemia, la Final a Cuatro significaba un ingreso de 3 millones de euros para la Federación Europea. Los costes de organizarla alcanzaban los 2,5 millones.

COLONIA, UNA SEDE ESTABLE

¿Y el escenario? Colonia, como siempre desde que hace 12 años la EHF apostó por el formato de Final a Cuatro. El Lanxess Arena seguirá siendo la sede del torneo al menos hasta el año 2024. El interés en forma de inversión y facilidades que pone el estado de Renania del Norte-Westfalia es una de las claves.

A ello se suma la dificultad de encontrar un pabellón en Europa con las condiciones del Lanxess Arena, que permite organizar un espectáculo que, salvando las distancias, algunos comparan con un Partido de las Estrellas de la NBA.

Además, la situación geográfica de Colonia facilita el desplazamiento de los aficionados. Todo ello provoca que ni clubes punteros de la competición como el Barça ni la propia EHF se planteen a corto plazo un cambio de aires.

Y eso que desde que la máxima competición continental de clubes se decide en Colonia el equipo azulgrana solo ha ganado tres de sus diez entorchados. A pesar de que en Alemania el Barça juega con desventaja en las gradas, la entidad valora la neutralidad tanto de la sede -en Colonia no juega ningún equipo puntero de la competición- como de la organización.

POLO DE ATRACCIÓN PARA PATROCINADORES

Históricamente, disputar la Liga de Campeones y cada año ser uno de los favoritos en la carrera para levantar el título le ha permitido a la sección de balonmano del Barça cerrar acuerdos con empresas interesadas en expandirse en Europa.

Corporaciones como la alimentaria Borges y la logística Serveto activaron en los últimos años acuerdos de patrocinio con la sección azulgrana con el objetivo de aumentar la visibilidad de su marca en países centroeuropeos, donde se ubicaban algunos de sus clientes potenciales.

Los patrocinadores actuales del club azulgrana tienen entre los activos pactados con el club invitaciones para acudir a la Final a Cuatro. Un modelo similar al que aplica la EHF con sus socios comerciales. De hecho, la compañía de fabricación danesa especializada en claraboyas y tragaluces Velux, el anterior auspiciador principal de la Liga de Campeones, incluía la Final a Cuatro como una de las actividades del viaje de incentivos para sus trabajadores.

La Liga de Campeones de balonmano no estuvo exenta de los efectos económicos que significó el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia. En 2018, Nord Stream 2 se convirtió en uno de los principales patrocinadores de la Liga de Campeones. Esta corporación es la constructora del gasoducto entre Rusia y Alemania, y es propiedad del gigante energético estatal ruso Gazprom.

Con el estallido de la guerra y debido a la vinculación de la empresa con Rusia, la federación europea liberó a los clubes la obligación de dar visibilidad a este socio comercial en los partidos de la máxima competición continental.

Pese a ello, los responsables de la Liga de Campeones mantendrán el premio económico. Barça, Kiel, Vezsprém y Kielce pugnan este fin de semana por besar la gloria del balonmano europeo e ingresar el botín del millón de euros.

vmc/jad