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C.Tangana se hace el amo del Sonar de Noche y el calor del Sonar de Día

 18 junio, 2022

Barcelona, 18 jun (EFE).- Sin cantar ni afinar, pero sudando mucho, ha conquistado C. Tangana la tórrida primera noche del Sónar, ansiada durante más de mil días y que culmina el regreso del festival, que ayer ya arrancó en su versión diurna, marcada por las altas temperaturas de la ola de calor.

Con un espectáculo brillante, Antón Álvarez, la identidad que se esconde detrás del visionario artista, se ha adueñado de la noche protagonizando, junto con una treintena de acompañantes, una gran fiesta encima del escenario, donde los miles de espectadores han sido invitados de lujo.

Las ansias de retorno del Sónar -1.063 días han pasado desde que se apagaron los altavoces en la última edición de 2019- se han notado esta noche en el recinto de L’Hospitalet, igual que durante el día en la sede de Montjüic.

Cuando aún era de día ya había colas para entrar al recinto de Sónar de Noche, y una multitud de personas se reunía en sus alrededores haciendo la previa de una esperada noche que promete ser larga.

Se sabe que los festivales son el lugar ideal para lucir los ‘outfits’ más arriesgados y atrevidos -alguno incluso se ha atrevido con la mantilla, al puro estilo «Demasiadas Mujeres»-, pero en esta ocasión el complemento más de moda entre los asistentes al festival, tanto de día como de noche, ha sido el tradicional abanico.

Complemento típico del folclore flamenco que C. Tangana ha abrazado en su último disco «El Madrileño», a la vez que ayudaban a sofocar el calor, los cientos de abanicos moviéndose indomablemente en manos del público han dibujado unas coreografías en las que el ventalle hacía palmas al aire.

Con una producción de película y una escenografía cuidada hasta el último detalle, que reproduce el interior de un bar, con sus mesas, sus sillas e incluso un camarero, C. Tangana, enfundado en un traje verde pistacho, ha deleitado a un entregado público que ha jaleado la inabarcable lista de éxitos que ha interpretado.

El primer pico de euforia ha llegado con la bachata «Ateo» y la aparición sorpresa de Nathy Peluso, que ha desatado el jolgorio del público, que ha seguido eufórico con «Nunca Estoy» y «Demasiadas Mujeres», en la que la base electrónica se ha acentuado para convertir al público en una masa uniforme de brazos alzados y de cuerpos botando.