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Bloomsday, el homenaje irlandés a Joyce aterriza en Madrid para quedarse

 17 junio, 2022

Madrid, 17 jun (EFE).- La corta travesía de la Cuesta de Moyano ha dado el pistoletazo de salida al primer Bloomsday Madrid-Dublín, una celebración en forma de ruta que se organiza todos los 16 de junio en la capital irlandesa en homenaje al Ulises de James Joyce y que este año se ha trasladado al Madrid más caluroso que Joyce pudiera imaginar con la idea de convertirse en tradición.

Como signo de la importancia de esta unión Madrid-Dublín, la alcaldesa de la ciudad irlandesa, Alison Gilliland, ha querido participar y ha arrancado el acto en la Cuesta de Moyano junto a la vicealcaldesa madrileña, Begoña Villacís, en un encuentro en el que ambas han mostrado su interés porque este evento se mantenga en el tiempo.

La iniciativa, impulsada por la Asociación Soy de la Cuesta y Turismo de Irlanda en España, pretende recrear el ambiente festivo que cada año caracteriza el Bloomsday dublinés y en esta primera edición han llenado el cupo de madrileños y simpatizantes de Joyce que se han sumado al recorrido vestidos al modo eduardiano, como se hace tradicionalmente en la capital irlandesa.

Para Eduardo Lago, miembro de la Orden del Finnegans de veneración al Ulises y embajador de esta primera edición del Bloomsday Madrid-Dublín, “el Ulises es un libro que cambió la historia de la literatura para siempre”; Lago ha sido el encargado de realizar una guía en Madrid que durante este jueves los amantes de la obra van a recorrer elogiando al escritor irlandés en sitios estratégicos de Madrid para la literatura.

Durante todo el día los actores Mateo Franco y Raquel Vicente estarán recorriendo el centro de Madrid caracterizados como James Joyce y Molly Bloom, la esposa del protagonista Leopold Bloom.

Su recorrido ha salido de la Cuesta de Moyano, donde, al igual que sucede en Dublín, han recitado diferentes pasajes de la novela acorde a los lugares que son escenario de sus dieciséis capítulos.

Los actores y participantes del Bloomsday han continuado la ruta en el Museo del Prado, parando en el monumento a Velázquez para evocar el momento en el que Leopold Bloom logra evitar un choque con el amante de su mujer.