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“Los ojos del mar”, una novela de raíces africanas nacida del desarraigo

 12 junio, 2022

Madrid, 12 jun (EFE).- Alberto Guaita se sintió desarraigado cuando regresó de Camerún, donde sus padres eran misioneros adventistas y hasta que no reprodujo en España un ambiente similar al africano no fue capaz de escribir una línea.

Este escritor nacido en Zaragoza ha debutado en la novela con “Los ojos del mar” (Alberto Santos Editores), una obra de corte fantástico en la que, sin embargo, retrata un universo en el que la crítica social tiene un sustrato muy pegado a la realidad de hoy día, al mundo en el que vivimos.

“Cuando yo tenía siete años, en 1982, mis padres fueron enviados a las misiones de Camerún, a dirigir varios hospitales. Primero en las áridas regiones norteñas y después en el centro sur, en plena selva”, relata Guaita en una entrevista con EFE en estos días en que está a caballo entre las ferias del libro de Madrid y Bilbao.

Ser “minoría racial” no fue problema para la familia Guaita, ya que la mayoría de la gente “nos hizo sentir como en familia”, y añade que él pasaba muchas noches en casa de la familia de sus amigos.

“Es lo bueno de los niños, que el tema colores de piel y origen suele importarles un comino, cuando los mayores no les azuzan en la dirección contraria”, precisa.

Cuando regresó a España, en 1990, se sintió tan desarraigado que la vocación que tenía por contar historias se le fue apagando… Hasta que se fue a vivir con su esposa a una cabaña cerca del municipio de Selaya, en lo más profundo de los valles pasiegos cántabros.

Guaita admite que, de alguna manera, trató de reproducir el hábitat perdido en África y aunque tiene muchas comodidades, no dispone, por ejemplo, de frigorífico, lo que choca mucho a las visitas, y la energía la obtiene de generadores y placas solares: “estoy desconectado de las redes energéticas”.

“No es mi selva, pero es mi bosque. Cuando hace calor y las hojas del suelo fermentan, hasta huele parecido a mi mundo perdido”, afirma. “Y aquí quiero hacerme viejo”.

En este hábitat particular nació “Los ojos del mar”, una novela de fantasía social, es decir, que incluye los elementos mágicos propios del género fantástico pero con denuncia de los problemas que afectan a la sociedad de hoy, como la desigualdad, la marginación, el abuso de poder y la corrupción, el sectarismo o la destrucción del medio ambiente y el cambio climático.