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La embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaa, inaugura la obra del antropólogo Roberto Lucifero

 08 junio, 2022

Roma 8 jun.- Tres tapices efímeros con ecos del barroco lucen desde este martes en la fachada principal de la Embajada de España ante la Santa Sede con motivo del 400 aniversario de esta legación diplomática, la más antigua del mundo de carácter permanente. Realizados por el artista italiano Roberto Lucifero, estos estandartes de gran tamaño están inspirados en el siglo XVII y representan tres escenas: la compra del palacio por parte de Íñigo Vélez de Guevara, conde de Oñate; el momento en el que el pintor Diego Velázquez, que pasó dos períodos de su vida en Roma, realiza el retrato del papa Inocencio X; y una máquina pirotécnica utilizada en las fiestas de la Plaza de España de Roma.

«Le hemos pedido al artista que se fije en el siglo XVII, cuando España está en pleno auge, es el adalid del mundo católico y su salvaguarda frente a luteranismo», destacó la embajadora de nuestro país ante la Santa Sede, Isabel Celaá, que mostró su esperanza de que el papa Francisco visite la sede de la legación diplomática el próximo 8 de diciembre durante la celebración de la Inmaculada, en la que los pontífices acuden a la Plaza de España. «Nosotros le invitamos a todo, a un chocolate o a lo que sea», dijo la política socialista, para la que las relaciones entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el Vaticano son «estupendas».

Los cuatro siglos pasados desde que se alquiló a la familia Monaldeschi el palacio donde se encuentra la Embajada, siendo comprado 25 años después, se están conmemorando con una serie de conferencias que recorren la historia de la institución y permitirán admirar en una jornada de puertas abiertas su enorme patrimonio artístico y cultural, que incluye dos bustos de Bernini, los magníficos ‘Anima beata’ y ‘Anima dannata’. «Esta Embajada fue una innovación de España», celebró Celaá, pues hasta su establecimiento «todos los embajadores eran itinerantes, pero nuestro país decidió tener una representación permanente en Roma».

Roberto Lucifero explicó por su parte que sus tapices, fabricados con pvc micro perforado, mezclan tecnología y trabajo manual para mostrar a los miles de romanos y turistas que, cada día, pasan por la Plaza de España, la historia de este edificio, en particular su papel en el Siglo de Oro. «Queríamos evocar una de las etapas más significativas de la relación entre la embajada, la ciudad y la Santa Sede. Este es un lugar que custodia una memoria muy antigua. Queríamos evocar el pasado, pero siempre desde el presente, con instrumentos que usan la tecnología», señaló el artista.