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Europa se encomienda al ahorro energético para reducir su dependencia

 06 junio, 2022

Madrid, 6 may (EFE).- El ahorro energético se ha convertido en un pilar fundamental de la hoja de ruta de la Unión Europea y de sus Estados miembros, en su objetivo de reducir la dependencia de los combustibles fósiles de Rusia y garantizar la seguridad de suministro en el Viejo Continente.

Iniciativas de concienciación ciudadana, restricciones en el termostato -por el momento, sólo en edificios públicos- y el fomento de la movilidad sostenible, incluido el impulso al uso de la bicicleta, son ahora una herramienta más de los respectivos gobiernos de cara a materializar el gran reto de la transición energética.

Planes como el «Repower EU», de la Comisión Europea, o el de ahorro y eficiencia energética de la Administración General del Estado, recién aprobado por el Gobierno, incorporan algunas de estas campañas, enfocadas como una solución a corto plazo ante la crisis de precios, la inflación y la incertidumbre geopolítica.

Las metas de Bruselas pasan por reforzar esa unión, prácticamente sin precedentes, que caracterizó su respuesta a la pandemia, como se está viendo con la propuesta de alternativas como la negociación conjunta para la compra de gas, aún en fase de estudio a la espera de que se diseñe un mecanismo legal completo.

No obstante, el progresivo encarecimiento de las materias primas y la crisis en Ucrania han devuelto a la mesa de los gabinetes de los 27 el debate de las interconexiones eléctricas y gasistas, especialmente entre España y Francia, consideradas esenciales para mejorar la solvencia energética de la región.

ASEGURAR EL SUMINISTRO PARA EL PRÓXIMO INVIERNO

A pesar de los esfuerzos desplegados tanto a nivel nacional como comunitario, los expertos coinciden en que se tratan de proyectos e inversiones que tienen que llevarse a cabo cuanto antes; sin embargo, los efectos positivos de incrementar la interconexión entre países no se sentirán este invierno.

Como consecuencia de ello, los Estados se están sirviendo de fórmulas, aparentemente, más sencillas para lograr que los ciudadanos, las empresas y las propias Administraciones contribuyan a preparar el almacenamiento de gas para los meses más fríos del año.