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Varias culturas antiguas visitaron una cueva en España durante miles de años

 02 junio, 2022

Madrid, 2 jun (EFE).- Las evidencias científicas habían ya constatado el origen humano de las pinturas rupestres conocidas más antiguas del mundo (realizadas hace unos 65.000 años), pero las nuevas dataciones han corroborado que la cueva de Ardales (en Málaga, sur de España) acogió una sucesión de culturas antiguas durante miles de años y los diferentes usos que cada una hizo de ella.

Los investigadores han comprobado que sus paredes fueron «un lienzo» en el que los neandertales plasmaron las muestras de arte más antiguas que se conocen; que sus cavidades fueron usadas después y durante miles de años como lugar de enterramiento por los humanos «modernos» (Homo sapiens); y también que la cueva nunca fue utilizada como morada para vivir por ninguna de aquellas culturas.

Las conclusiones de una nueva investigación realizada en la cueva de Ardales se han publicado este miércoles en la revista Plos One, a partir de las últimas excavaciones que ha hecho en la zona un equipo hispano-alemán coordinado por José Ramos, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz (sur), Gerd-Christian Weniger (Universidad de Colonia) y el investigador Pedro Cantalejo, quien ha focalizado su labor científica en esa cueva durante más de cuarenta años.

«Los resultados confirman la importancia de Ardales como sitio de alto valor simbólico», destacó José Ramos, quien subrayó que se trata de una de las cuevas del Paleolítico «más ricas y mejor conservadas» del sur de Europa y de un yacimiento que proporciona «una increíble historia» de las primeras actividades humanas en la Península Ibérica.

Ramos detalló que las excavaciones han revelado que la cavidad tuvo diferentes usos humanos a lo largo de 58.000 años; en el Paleolítico -primero los neandertales y luego los humanos «anatómicamente modernos»- entraron para crear arte rupestre, y en el Neolítico los humanos entraban para enterrar a los muertos.

LAS PINTURAS RUPESTRES MÁS ANTIGUAS DEL MUNDO

Renombrada en la comunidad científica internacional por albergar más de 1.000 pinturas y grabados rupestres, además de por las herramientas y los restos humanos que se han encontrado, la cueva esconde todavía numerosos secretos sobre el uso que las diferentes culturas hicieron de la misma, y no es ajena a una viva controversia sobre la antigüedad de algunas de esas pinturas.

Los mismos científicos que publican este estudio fueron los que corroboraron que las marcas rojas que se descubrieron en una estalagmita en medio de una gran sala de la cueva tenían un origen humano, y no natural, y que fueron realizadas hace unos 65.000 años y por lo tanto por neandertales; una datación que las convierte en más antiguas que otras pinturas rupestres analizadas en Borneo o Sulawesi (Indonesia).

Pedro Cantalejo subrayó que las nuevas dataciones demuestran el uso de esta cavidad primero por grupos humanos neandertales y posteriormente por Homo sapiens y observó que «pocos yacimientos mundiales tienen esa doble referencia de fechas para encajar sus sedimentos y su arte rupestre».

En declaraciones a EFE, el investigador se mostró convencido de que la polémica está ya resuelta, e incidió en que cada yacimiento paleolítico deberá afrontar, a partir de las nuevas tecnologías al servicio de las cronologías, la revisión de su arte rupestre y de sus sedimentos arqueológicos. «Para la cueva de Ardales las fechas han casado, gracias a un concienzudo trabajo durante cuarenta años de investigación continuada», añadió.

UN LUGAR EXCEPCIONAL PARA ENTENDER UN PERIODO «FRONTERA»

Las técnicas de datación «radiométrica» y el análisis de los restos y de los objetos han proporcionado nuevas evidencias de que los primeros ocupantes del sitio fueron, en efecto, neandertales -hace 65.000 años; y que los humanos «modernos» llegaron después, hace unos 35.000 años, y usaron la cueva de forma esporádica hasta principio de la Edad del Cobre -hace unos 3.500 años-.

El arte rupestre más antiguo de la cueva consiste en signos abstractos como puntos, puntas de los dedos y plantillas hechas a mano creadas con un pigmento rojo, mientras que las obras de arte posteriores representan pinturas figurativas, como animales, y hasta humanas (representaciones femeninas).

Los restos humanos, han comprobado los investigadores, confirman que la cueva fue utilizada posteriormente, tras los cambios climáticos que se produjeron en el Holoceno -hace unos 11.500 años-, como un gran espacio funerario, pero la evidencia de actividades domésticas es «extremadamente pobre», lo que sugiere que los humanos no han vivido nunca en el interior de la cueva, que fue definitivamente abandonada hace unos 3.500 años.

Pedro Cantalejo destacó que el sur de la Península Ibérica es un lugar «excepcional» para comprender ese periodo «frontera» entre dos grupos humanos (neandertal y Homo sapiens) que convivieron en el soporte físico y tuvieron pautas de comportamiento muy parecidas y para conocer mejor las poblaciones paleolíticas y el arte pre-figurativo, y la importancia que pueden tener las cuevas también en el sur de España del Higuerón y la Victoria (en Rincón de la Victoria) o la recién descubierta Cueva de Antequera. EFE

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