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Noceda, el nuevo presidente de la FAPE: Las redes sociales no son periodismo

 30 mayo, 2022

Madrid 30 may.- El nuevo presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Miguel Angel Noceda, advierte de que las redes sociales y el periodismo «no son lo mismo» y alerta de la utilización que se hace de algunos medios digitales, que «se crean sólo como soporte» para dar informaciones muchas veces falsas.

Esas son algunas de las reflexiones que ha hecho el recién proclamado presidente de la FAPE en una entrevista con Efe en la que detalla sus retos de futuro y sus principales preocupaciones, como la precariedad laboral de la profesión periodística.

-Pregunta: La profesión periodística, ¿está en momentos bajos y desprestigiada?

-Respuesta: De forma contundente, no está desprestigiada. Otra cosa es que haya quien la quiera desprestigiar, porque la información muchas veces es incómoda, pero el periodista no tiene que ser un corre, ve y dile y contar lo que unos quieren que se cuente. Tiene que ir, ver, analizar y contar.

Aunque, si lo miramos desde el punto de vista de la precariedad en el empleo, sí estamos en una situación decadente. Es lo que más me preocupa. La FAPE se creó hace 100 años, con el objetivo de dignificar una profesión que ni siquiera era reconocida como tal. Era un oficio que la gente que lo ejercía tenía que complementar con otro para tener unos ingresos y poder vivir.

Un siglo después, el paralelismo es enorme: ahora mismo hay reducciones de plantilla, caídas de salarios, y los periodistas tienen que buscar empleos ajenos al periodismo.

La coincidencia de la crisis económica con el cambio de modelo y el paso del papel al digital ha provocado una caída de ingresos, sobre todo, vía publicidad para medios grandes y la proliferación de redes sociales y medios digitales en los que se producen situaciones perversas por el mal uso de la información.

Ello supone que no se cumplen las normas elementales del periodismo, éticas, deontológicas y de contraste, para que las informaciones sean veraces, y ha llevado a que la profesión esté en uno de sus momentos más delicados tanto en credibilidad como en precariedad.

P: ¿Cómo puede el lector identificar a un medio que se vende como tal, pero que realmente no es un medio de información?

R: Es una pregunta difícil. Todo el mundo tiene derecho a tener un medio de información, y lo que tiene que distinguir el lector es si es un medio serio o no. Tiene que ser consciente de que las redes sociales no son periodismo y que lo que lee en ellas no tiene que ir a misa. A veces se usan para difundir bulos interesados.

El que haya proliferación de medios digitales puede ser muy bueno porque aporta trabajo; el problema es el uso que se hace de ellos. Se pueden usar con conciencia y haciendo buen periodismo, pero también pueden crearse sólo como un soporte para hacer «supuestas» informaciones.

Los periodistas tenemos que trabajar para que el lector se interese por nuestras informaciones y esté dispuesto a pagar por ellas, que no se crea que trabajamos gratis. No podemos regalar la información. Por eso insisto en que muchos medios no ofrecen información seria o veraz y arrastran a otros medios que sí son serios.

P: ¿Se debería limitar el acceso de las personas que trabajan en esos medios que no ofrecen información veraz a cubrir informaciones?

R: Si son periodistas y esos medios están acreditados, no se les tiene que impedir que hagan el ejercicio de la información, ni se les tiene que obligar a levantar el secreto profesional, pero si dan informaciones falsas, los afectados pueden recurrir a la vía judicial.

P: ¿Cómo se debería regular el secreto profesional?

R: El secreto de las fuentes es inviolable y ponerle límites cercena la libertad del ejercicio del periodismo y por eso estamos en contra de algunas cortapisas que están poniendo últimamente a la profesión, que intentan obligar a desvelar fuentes. No estamos dispuestos a aceptarlo, al tiempo que abogamos por que la información sea veraz. Eso debe ser sagrado.

P: ¿ A qué cortapisas se refiere?

R.- Rechazamos rotundamente la pervivencia de la ley mordaza, el requerimiento de fiscales y jueces para que el periodista revele sus fuentes y las querellas abusivas de algunos partidos y empresas para frenar las investigaciones periodistas, porque tienen libertad para hacerlo, pero no se puede abusar de ellas si el periodista ha ejercido su labor con conciencia y cumpliendo los requisitos de una información contrastada y veraz.

Cada vez más se quiere poner la mordaza al periodismo y nos tenemos que hacer respetar en ese sentido.

Si no nos levantamos contra estas cosas, los vetos, los señalamientos, las ruedas de prensa sin preguntas o los comunicados por plasma… Si nos callamos, va a seguir habiendo más. El problema es que muchas veces los Gobiernos, los partidos y empresas abusan de condicionantes económicos que puedan tener sobre todos los medios.

P: ¿Se debería plantar el periodismo en general?

R: Cuando ocurren esas cosas, sin ningún lugar a dudas.

P: ¿Y por qué es tan difícil que nos plantemos?

R: Tal vez, porque el periodista que acude a un determinado lugar en el que puede ocurrir una situación de esa gravedad piensa que si se planta, qué va a decir su jefe. Creo que ante situaciones de esa gravedad se deberían tomar posturas conjuntas, porque no pueden estar jugando con nosotros.