Imagen logo de la OPI

Expertos defienden la neuroestimulación para tratar los dolores crónicos

 22 mayo, 2022

Barcelona, 22 may (EFE).- España está entre los países europeos que menos utiliza la neuroestimulación para tratar el dolor crónico, pese a su «probada eficacia», según los especialistas que participan desde este sábado en Barcelona en el XV Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Neuromodulación.

El congreso, que durará hasta el próximo día 26, presentará las últimas novedades en este campo, e incluirá actividades para dar a conocer las terapias implantables de estimulación medular para tratar el dolor crónico neuropático y explicar que es «una opción segura y reversible», según el anestesiólogo Antonio Ojeda, ex-responsable del Grupo de Neuromodulación de la Sociedad Catalana del Dolor.

Las terapias de neuromodulación consisten en aplicar estimulación eléctrica o fármacos cerca del sistema nervioso para modular su actividad y modificar la transmisión del mensaje que llega al cerebro como dolor.

Ojeda ha lamentado que, «a pesar de las evidencias que avalan su eficacia y coste-beneficio, hoy en día sigue siendo el último recurso para el dolor crónico», que afecta a casi el 10 % de la población.

De entre todos los tipos de dolor, el de espalda es el más común, ya que representa alrededor del 50 % de los casos y, según el especialista, en muchas ocasiones, el manejo de este problema es complejo y el tratamiento no es satisfactorio.

«No es infrecuente que los pacientes que se someten a una cirugía de espalda acaben desarrollando un dolor espinal persistente, una patología muy incapacitante y cuya incidencia está en aumento, precisamente por el incremento del número de estas cirugías en Europa y Estados Unidos», ha remarcado.

Durante el congreso, que tendrá sesiones públicas abiertas a todo el mundo, se presentarán, según Ojeda, «las evidencias que hay sobre su efectividad y también se ofrecerá la perspectiva de los pacientes».

Ojeda ha recordado que la neuromodulación no es un tratamiento nuevo ya que lleva décadas utilizándose y por eso «se han podido recoger evidencias que demuestran su eficacia, su costo-efectividad y su seguridad para tratar el dolor espinal persistente».