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Tripas, plumas o cabello, el millonario negocio que también exporta España

 18 abril, 2022

Madrid 18 abr.- En la balanza agroalimentaria española no sólo hay cabida para la carne, los lácteos o las frutas y hortalizas sino que hay categorías menos conocidas que generan un negocio anual cercano a los 400 millones en exportación y donde entran las tripas, las plumas, los huesos o el cabello de animal.

Supone, eso sí, el 0,7% del volumen de negocio agroalimentario fuera del país (datos de 2021) pero lo cierto es que estos productos también tienen su cuota de mercado y proporcionan el sustento a numerosas familias.

La factura más relevante en este subsector es la que genera anualmente la venta de tripas, vejigas y estómagos de animales, con 227 millones de euros y 84.437 toneladas al año.

Enrique Villarroel es el gerente de la empresa homónima con sede en Valladolid dedicada al comercio de las tripas naturales, cuya utilidad final es la elaboración de embutidos.

Su hijo tomará el testigo cuando él se jubile pero, mientras tanto, sigue al pie del cañón de este negocio que tiene a ocho personas en plantilla, según señala.

Compran tripa de cerdo, de cordero y de buey tanto en España como en el extranjero (China, Brasil, Uruguay y países árabes) y la vende de nuevo en el mercado nacional y en Alemania, Holanda, Italia o Portugal.

Actualmente factura algo más de 2,5 millones de euros al año pero han llegado a hacer cajas anuales que rondaban los seis millones de euros, según detalla.

En España hay una veintena de negocios como el suyo, aunque la lista es más amplia si se tiene en cuenta que hay empresas que también entran la compra-venta o elaboración de otros subproductos animales, como las patas, los hígados o los corazones que finalmente se dirigen al consumo humano.

El comercio de plumas es la segunda subcategoría en este área con unas ventas que en 2021 alcanzaron los 33,6 millones de euros y 15.788 toneladas exportadas, la mayor parte de ello correspondiente a plumas para relleno.

A este menester se dedica precisamente la empresa navarra Navarpluma, donde hacen todo el tratamiento de transformación de plumas de patos, ocas y del reciclado pos-consumo hasta procesar unas 2.500 toneladas al año.

Ese proceso comienza con la recogida de la pluma en los mataderos, que precede a la preselección de la misma, el lavado, el secado, la selección final, el ensamblaje y el prensado.

El principal uso del producto manufacturado es para el relleno de prendas de vestir, nórdicos, almohadas y tapicería, según señalan desde la compañía.

Sus principales destinos de ventas en el exterior son Alemania, Reino Unido, Indonesia, Estados Unidos, Francia, Japón, Dinamarca, Corea del Sur y Noruega.

Más allá de las tripas y de las plumas, el sector agroalimentario español vende al exterior huesos y núcleos córneos por valor de 13,8 millones y un volumen que supera las 10.000 toneladas.

También relevante es la venta de ámbar gris (secreción del cachalote) y de castóreo (secreción del castor), usados en perfumería, de las que se obtienen casi 15 millones de euros y 7.000 toneladas anuales.

El negocio que deja la venta de caparazones de tortuga asciende a seis millones de euros anuales y 260,6 toneladas mientras que de semen de bovino se comercializan 2,9 millones de euros y nueve toneladas.

Pero la lista es más diversa y también hay exportaciones de cabello (3.600 euros y ocho kilos) con múltiples usos para tapizados, pinceles o incluso para la industria musical o de pelo de tejón (1.000 kilos por apenas 500 euros) usado en las brochas de afeitar.

El coral rojo, reclamado en joyería principalmente, reportó 110.000 euros de factura para España con la venta de 954 kilos en 2021 mientras que de cerda (cabello) de jabalí o de cerdo, usado para cepillos, se exportaron 338 kilos y algo más de 4.100 euros.