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Putin y las tropas rusas se enfangan en Ucrania y refuerzan a la OTAN

 26 marzo, 2022

Redacción Internacional, 26 mar (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, no consiguió en un mes de campaña militar ni doblegar la resistencia ucraniana ni debilitar a la OTAN, bien por error de cálculo o por exceso de confianza.

«Quiero subrayar que la operación militar especial transcurre justo según lo planeado», afirmó este viernes el general Ígor Konashenkov, portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia.

A la memoria de los rusos les viene la fallida invasión de Afganistán (1979-89), que desembocó en la desintegración de la Unión Soviética, y la primera Guerra de Chechenia (1994-96), un fracaso en toda regla del Ejército ruso.

Las tropas rusas parecieron aprender la lección en Osetia del Sur (2008), donde en apenas cinco días derrotaron a Georgia, y en la intervención en Siria (2015), donde Moscú evitó la caída del régimen de Bachar al Asad.

DESMILITARIZACIÓN Y ESTANCAMIENTO EN EL FRENTE

El principal objetivo de la intervención militar rusa era «desmilitarizar» Ucrania. Según informó hoy el Estado Mayor ruso, los bombardeos rusos han destruido totalmente la Armada ucraniana, y «casi completamente» la Aviación y la Defensa Antiaérea.

Al lanzar su ofensiva el 24 de febrero, según Moscú, las tropas rusas abortaron una supuesta ofensiva ucraniana inminente contra las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

A día de hoy, tras un mes de hostilidades, el Ejército ruso sólo controla el 54 % de Donetsk, donde está desplegado el grueso de las fuerzas ucranianas, y el 93 % de Lugansk.

El principal bastión ucraniano en el mar de Azov, el puerto de Mariúpol, sigue resistiendo pese a los bombardeos indiscriminados rusos de las últimas semanas.

Como ocurriera en 2014, los miles de efectivos del batallón nacionalista Azov ha demostrado una pericia en combate mayor de la que esperaban los generales rusos.