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Elisa Riera sintetiza en «La estirpe fracasada» las miserias familiares

 20 marzo, 2022

Barcelona, 20 mar (EFE).- Tener un buen título ayuda mucho y, sin duda, «La estirpe fracasada» es muy buen título para una novela gráfica, el culebrón familiar de Elisa Riera sobre los Munsé, una saga decadente, más en lo moral que en lo económico, a los que esta ilustradora retrata de forma grotesca y sin pizca de piedad.

Y si, como apunta el socorrido comienzo de «Anna Karenina» de Tolstoi, «todas las familias felices se asemejan, cada familia infeliz es infeliz a su modo», los desgraciados Munsé de Riera (Barcelona, 1981) arremeten contra ellos mismos y contra las raíces de su árbol genealógico con una «mala baba y una saña que seguramente no dedicarían a nadie ajeno a su sangre».

Riera explica en una entrevista con EFE que para este trabajo -su tercera novela gráfica, la primera de pura ficción- fue anotando historias que le llegaban sobre miserias de diferentes fuentes (prefiere no dar más datos al respecto), un «archivo enorme» que iba anotando en el móvil y que le ha ayudado a crear una galería de «personajes tipo» que ha sintetizado bajo un solo apellido.

La saga de los Munsé la conforman varias ramas de una familia catalana «de toda la vida» que se resiste a perder poder social y privilegios y que, mientras tanto, luchan cuerpo a cuerpo por los títulos nobiliarios y herencias en un combate de afilados cuchillos verbales, infidelidades, fanatismo religioso, alcoholismo y locura. Vamos, los componentes clásicos de un buen culebrón de sobremesa.

«Me di cuenta que bajo ese título encajaban todos los personajes e historias si lo transformaba en única familia, quería que se creara una situación casi ridícula, con todos los dramas y las miserias. Exagerar los caracteres, si alguien es muy machista que lo fuera de forma cutre, el avaricioso… en extremo. Gente muy mala pero a la vez muy naif, que al final resultaran ridículos», desvela.

Para Riera, «definitivamente sí», este tipo de miseria moral es más habitual en las clases altas que en las medias y trabajadoras: «Porque pisan menos el suelo, su moralidad está en un nivel distinto al de las personas que vivimos en un piso normal. Hay cosas que salen en el libro que las he llegado a escuchar, como cuando uno de los personajes dice con cierta aprensión ‘es la primera vez que me pongo una cosa de Zara'», explica Riera.