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«Turandot» vuelve a Roma convertida en símbolo de esperanza para Ucrania

 18 marzo, 2022

Roma, 18 mar (EFE).- La tiranía de «Turandot», obra maestra de Giacomo Puccini, retorna a Roma más viva que nunca y llena de «fuertes conexiones con la actualidad», marcada por la guerra de Ucrania, la dictadura de Vladímir Putin y el sacrificio de un pueblo, de la mano de la directora ucraniana Oksana Lyniv y el activista chino Ai Weiwei.

Lyniv, que tomará la batuta de la orquesta, resaltó a Efe cómo con esta obra, que se podrá ver en el Teatro de la Ópera de Roma del 22 al 31 de marzo, quiere mostrar al público «el sufrimiento de la gente, el poder del amor, así como un mensaje de esperanza de que la situación se puede cambiar».

El espectáculo llega a los escenarios dos años después de lo previsto, un periodo marcado por la pandemia y la guerra de Ucrania, que han influido enormemente en que «la producción que ahora se presenta sea totalmente distinta a la original», indicó hoy el director y escenógrafo Ai Weiwei en la presentación.

Esta obra de Puccini reflexiona sobre el amor, la guerra y el valor que tiene la humanidad en estos tiempos.

«En estos momentos sientes más que nunca que el arte es una voz muy importante para tratar los problemas de nuestra sociedad», afirmó Lyniv, que llegó a la presentación ataviada con una camisa negra con un estampado tradicional ucraniano como símbolo de luto por su pueblo, al que recuerda en todos sus ensayos.

Ai Weiwei, en su debut en la ópera, se unió a su compañera para lanzar un mensaje a todos los artistas del mundo: «Como artistas no debemos olvidar que tenemos voz y que la ópera puede ser un vehículo para defender la humanidad y los valores de paz».

De la mano de estos dos grandes artistas, el público asistirá a una reinterpretación moderna y globalizada de la obra de Puccini, de la que mantienen el final abierto que quería el compositor con la muerte de la esclava Liú, que representa «el mayor símbolo de sacrificio por amor», detalló.

«El amor puede ser peligroso, y en mi opinión, el núcleo de esta historia es que se deben tomar riesgos, ya que sin ellos no hay belleza», explicó el artista, quien decidió participar en esta representación, su primera y única experiencia en la ópera, para cerrar un ciclo que abrió hace 35 años cuando trabajó de extra en la representación de «Turandot» en Nueva York.

La decisión de dejar el final abierto también fue elegida para obligar al público a decidir «con qué personaje se quiere identificar y qué rol quieren tomar en su vida: ser un Calaf que toma riesgos, la Liú que es la víctima sacrificada o Turandot, que es presa del poder», relató Lyniv.

La directora terminó su presentación recordando al pueblo ucraniano que sigue luchando y a los millones de refugiados que han huido, representado por el coro de la ópera y que, como la gente de Ucrania, sacrifica su vida por lo que aman.

«No hay razón alguna para que haya una guerra en Ucrania. Putin está matando a nuestra gente porque amamos nuestro país y nuestra cultura y porque no aceptamos a un dictador y eso también es amor: poner en riesgo tu vida para defender los valores que son importantes para ti», resaltó a Efe la directora. EFE

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