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“Antarctica, the melting beauty” o cuando ya no queda hielo que romperse

 26 febrero, 2022

Madrid, 26 feb (EFE).- Cuando el mundo miraba de reojo a China por la aparición de un extraño virus a principios de 2020, Paola Marzotto viajó a la Antártida, donde captó con su móvil la belleza aterradora de glaciares fundentes y una banquisa polar licuada que este año quedará reducida a su mínimo histórico.

Todo se derrite en el continente austral. Dos años después de haberlo presenciado, la fotógrafa italiana ha reunido las instantáneas de aquel viaje en la muestra «Antarctica, the melting beauty», que se podrá ver hasta el próximo lunes en el patio central de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid.

Viaje que comenzó con la intención de ver ballenas, no de documentar una de las mayores catástrofes planetarias pero condenada al tercer plano informativo pese a su magnitud. «Yo pensaba encontrar un santuario y lo que encontré es un desastre», resume a Efe.

«Fui en rompehielos, pero no rompimos hielo alguno porque no había hielo que romper», rememora Marzotto. Eran las primeras semanas de enero, cuando el coronavirus era solo un problema en China.

En estos 25 meses en los que prácticamente no se ha hablado de otra cosa, los polos se han seguido fundiendo: según los cálculos realizados esta misma semana por Greenpeace, el hielo marino antártico alcanzará a lo largo de 2022 la extensión más baja registrada por satélite en su historia, una circunstancia que agrava la crisis climática y amenaza con cambiar de forma irreversible la actual forma de vida.

La idea de recopilar aquellas imágenes inmortalizadas con su móvil nació del “shock emocional» de presenciar «la falta de vida»; ahora espera aportar su «granito de arena» y se ha juntado con otros nombres de artistas relevantes en Eye-V Gallery, una galería global especializada en fotografía neonaturalista con sedes en Uruguay, Milán y Nueva York.

Cree que la gente joven está más concienciada porque tiene referentes como el de Greta Thunberg; fue precisamente el yerno de Marzotto, Pierre Casiraghi, el que llevó a la activista sueca en su velero, el Malizia II, hasta Nueva York para participar en la Cumbre sobre la Acción Climática de 2019.

Es a la gente más mayor a la que cuesta más llegar, y esta antropóloga y psicóloga de formación confía en que figuras como la de ella logren concienciar del desastre medioambiental que tiene en jaque al planeta.

Sus fotografías penden ahora en Madrid, aunque está a la espera de que universidades argentinas, brasileñas y panameñas puedan también exponerlas.

A su lado cuelgan las de los tres ganadores del certamen de fotografía naturalista impulsado por la UPM «Better Earth than Mars».

De las 490 fotografías de 190 participantes de 12 nacionalidades que se han presentado al concurso, el jurado ha elegido ganadora «About my crazy garden», de la portuguesa Margarida Maia; Lorenzo Poli, con «The seed of life» y Fernando Manso, con «Intuición, frondosidad, niebla y luz», se han alzado con el segundo y tercer premio, respectivamente.

Otros doce artistas han logrado una mención especial, entre otros, Álvaro Minguito con «Río Tupana al atardecer»; Alexandra Dicheva, con «Look around»; Pablo Couso, con «Glaciar de la Maladeta», o Adelaide Di Nunzio, con «The heart of the mother». EFE

ada/ess