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Jonathan Coe retrata en su última novela a Billy Wilder, un artista completo

 17 febrero, 2022

Barcelona, 17 feb (EFE).- El británico Jonathan Coe no tiene ningún empacho en reconocer que quien más le ha influido en su carrera como escritor ha sido el cineasta Billy Wilder, protagonista de su nueva novela, «El señor Wilder y yo» y a quien este miércoles ha calificado de «artista completo, de una gran humanidad».

En la presentación del libro en Barcelona, Coe ha desvelado que su nuevo título llevaba más de una veintena de años en su cabeza, porque pensaba que se lo debía a Billy Wilder, cuyas películas ha visto centenares de veces desde que en la adolescencia descubriera «La vida privada de Sherlock Holmes».

En el libro realiza un retrato del director estadounidense a través de su criatura literaria Calista Frangopoulou, una mujer en la cincuentena, compositora de bandas sonoras, establecida en Londres, con dos hijas gemelas que empiezan a independizarse.

Calista recuerda el mes de julio de 1976, cuando en su primer viaje en solitario a Los Ángeles coincidió con Wilder en una cena y este la contrató como intérprete para que le asistiera en la filmación de «Fedora», que se iba a rodar en Grecia.

Jonathan Coe ha considerado que Wilder es un «artista completo, auténtico, porque en toda su obra se puede constatar su gran humanidad y cómo la pudo expresar en un medio de masas, que necesita muchos millones para funcionar, haciendo al menos seis o siete obras de arte en una industria donde se persigue el éxito y está en juego mucho dinero».

«Admiro -ha proseguido- su compromiso para intentar llegar a un público amplio sin comprometer nunca su visión».

El novelista ha confesado que antes de sentarse frente al ordenador, de una forma «instintiva», supo que tenía que centrarse en «Fedora», que no es una de las obras más conocidas de Wilder, pero «es la que cristaliza mejor sus temas y su creatividad».

A su juicio, se trata de un filme «oscuro, intimista, donde se tocan cuestiones como hacerse mayor o cómo te tomas el hecho de haber sido famoso mucho tiempo y, de repente, ya no lo eres. También hay una historia importante detrás, que tiene que ver con el retorno de Wilder a Alemania, donde consiguió financiación y donde tenía familia».

Jonathan Coe ha advertido de que aunque en la novela aborde el Holocausto, no va sobre esta cuestión, que en el cineasta siempre estuvo muy presente, descendiente como era de judíos austríacos.

Lo que ha querido reflejar en estas páginas es «cómo un artista transforma su propia experiencia en arte. En el caso de Wilder, es señalar que él sufrió mucho la pérdida de su familia durante la Segunda Guerra Mundial, y el libro muestra cómo él transforma este sufrimiento en comedia muy brillante».

A la vez, es un relato sobre las transiciones, «sobre cómo se pasa la vida, cómo uno se va adaptando, haciendo un paralelismo entre la historia del director norteamericano y su concepción de ‘Fedora’ y la protagonista, Calista Frangopoulou, quien a sus 57 años, igual que Wilder en el momento de esa película, llegan a la conclusión de que aquello que tienen que dar al mundo, parece que el mundo ya no lo quiere».

Coe, que siempre ha sido reconocido por su particular sentido del humor, ha señalado que este puede parecer un libro serio. «Pero creo que es mi libro más divertido y cómico, algo que digo sin ninguna vergüenza, porque todos los chistes o juegos de palabras que aparecen son de Billy Wilder», asegura.

El lector de «El señor Wilder y yo» se encontrará con un retrato amable del cineasta, «sin mostrar cómo de cruel podía ser con su humor agresivo y desagradable si en algún momento sentía desprecio por alguien», añade.

«De estos aspectos más crueles de su humor ya se ha hablado mucho y yo he querido poner el acento en otros aspectos como su generosidad, tanto en términos de dinero como de tiempo, puesto que animó siempre a los jóvenes directores en su carrera».

Aunque la película de Wilder que más veces ha visto es «Fedora» precisamente para hacer este libro, cree que la más perfecta es «El apartamento», por «el equilibrio entre el humor y la seriedad, por mostrar una elegancia clásica, así como una increíble estructura y guión que permiten ir descubriendo diferentes puntos de la narrativa con un ritmo perfecto». EFE

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