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La huella imborrable de Juan Ramón Jiménez y Pablo Casals en Puerto Rico

 31 enero, 2022

San Juan, 31 ene (EFE).- El poeta español Juan Ramón Jiménez y el músico Pablo Casals eligieron Puerto Rico como su hogar en el exilio durante sus últimos años de vida, dejando un importante legado que fue homenajeado esta semana con sendas exposiciones inauguradas por el rey Felipe VI.

Indeleble y perdurable es la huella de estos dos genios en la isla. Juan Ramón (1881-1958) donó todo su archivo a la Universidad de Puerto Rico y Casals (1876-1973) creó un festival de música, un conservatorio y la orquesta sinfónica.

Así fue su agradecimiento a una isla que los acogió con los brazos abiertos en su etapa en el exilio, tras su marcha de la España franquista por sus convicciones políticas y su defensa de la libertad, la democracia y el pacifismo.

IMPULSORES DE LA VIDA CULTURAL PUERTORRIQUEÑA

El violonchelista, director de orquesta y compositor fue «el fundador de las tres instituciones de la música clásica en Puerto Rico, los tres pilares», explica a Efe el experto puertorriqueño en Casals, José Delannoy.

El Festival Casals, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y el conservatorio son sus importantes contribuciones a la isla, en la que vivió desde 1956 hasta su muerte en 1973 con su última esposa, la puertorriqueña Marta Montañez, y donde compuso la música del «Himno a la paz de las Naciones Unidas».

Delannoy, comisario de la exposición «Pablo Casals, un tributo a San Juan en sus 500 años», inaugurada durante la visita de Felipe VI esta semana, destaca que al violonchelista le resultó «muy atractivo» que le ofrecieran organizar un festival de música como el que hacía en Prades (Francia).

Por su parte, «Juan Ramón convirtió a San Juan en el centro de la cultura en español» gracias a su red internacional de contactos, según Ernesto Estrella, especialista en poesía contemporánea y en el periodo americano del autor de «Platero y yo».

Estrella, comisario de la exposición «San Juan, Destino Vital: Juan Ramón y Zenobia en Puerto Rico», precisa que «el acto más importante de ese legado es la donación de su archivo y su colección personal a la Universidad de Puerto Rico».

Ese archivo incluye sus manuscritos, tanto de su época en Puerto Rico entre 1951 y 1958 y en otros lugares de América como los que había recuperado de España, sus libros, sus cartas y la medalla y el diploma de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956.

UNA MISIÓN EDUCATIVA FUNDAMENTAL

Totalmente integrados en la sociedad puertorriqueña, su aportación educativa fue asimismo única a través del conservatorio, en el caso de Casals, y de su trabajo en la Universidad de Puerto Rico y su contacto con los jóvenes poetas, en el de Juan Ramón.

Para Casals, «un festival no podía ser enteramente de músicos que se importaran a Puerto Rico, había también que tener un conservatorio que produjera los músicos con una educación formal», cuenta Delannoy.

En Puerto Rico no había en esa época ninguna institución académica musical de nivel ni una camada de músicos extensa, por lo que era imprescindible la creación del conservatorio y de una orquesta que recorriera las plazas públicas de la isla.

«Había una misión educativa. Él decía que el pueblo tenía que estar musicalmente educado y que eso era también crear una sociedad culta», recuerda el experto.

De igual modo, Estrella afirma que el Premio Nobel de Literatura vuelve a ser en Puerto Rico «el gran propulsor de la poesía» y lo hace de «un modo muy transversal», siempre con la ayuda de su esposa Zenobia Camprubí.

Se reúne en San Juan con los poetas jóvenes integrándose con las nuevas generaciones, imparte clases, lee a los niños y, en definitiva, escribe -indica Estrella- «una poesía agradecida a Puerto Rico» como demuestra su obra «Isla de la Simpatía».

PIEZAS ICÓNICAS CON PROYECCIÓN DE FUTURO

Las mencionadas exposiciones son una panorámica de la vida de Casals y Juan Ramón, con especial énfasis en su periodo puertorriqueño, que muestran piezas icónicas y en algunos casos nunca antes exhibidas al público.

La Biblioteca Carnegie en San Juan acoge objetos muy personales del violonchelista, como algunas de sus pipas, una boina o sus gafas, así como un molde de yeso de sus manos y un busto en bronce, realizado por Robert Berks en 1971 e idéntico al que se encuentra en Naciones Unidas.

La exposición sobre el poeta fue presentada con motivo de la visita de Felipe VI en la sede de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, pero estará abierta al público entre el 16 de febrero y el 1 de mayo en la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez de la Universidad.

Incluye la medalla de la concesión del Premio Nobel de Literatura, los retratos autoría de Joaquín Sorolla, manuscritos originales de libros como «Isla de la Simpatía», objetos personales como su vajilla o un abanico de Zenobia, y muebles de su despacho, entre otros.

Ambas exposiciones son el paso previo para la creación del Museo Pablo Casals y de un futuro Centro de Estudios Juanramonianos, espacios de carácter permanente que tienen el objetivo de reactivar y divulgar sus legados en la isla.

Marina Villén, EFE.